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  El sueño del pibe

  El sueño del pibe

  Son jóvenes que tratan de demostrar su potencia viril con musas cuarentonas. A cambio sólo quieren aprender sin rollos, sin complejos y con más sabiduría. El placer es inagotable, pero no es gratis. Las relaciones son con fecha de término y reina: las mujeres mandan porque tienen experiencia y más plata.

Domingo 28 de septiembre de 2008

Su máxima: "¡Las viejas hacen de todo!". Este tipo de galanes pertenecen a una raza única. Buscan una fantasía maternal y en algunos casos secreta, apegada al peligro y a la adrenalina, porque pueden ser descubiertos en cualquier minuto. Es algo tan excitante como para correr el riesgo, aunque sin compromisos más allá del sexo duro y rebosante del aprendizaje nuevo. Una pedagógica pornografía con la que quieren cumplir sueños y deseos oscuros que no les darían sus novias adolescentes e inexpertas. "¿Está usted seduciéndome, señora Robinson?", pregunta un precoz Dustin Hoffman en la película "El graduado", mientras cae, presa del placer, en los embates provocativos de una relación que lo arrastra irremediablemente al fracaso, pero a la euforia; a la culpa, pero al sexo; al infierno, pero al cielo.

Los galanes como éstos aceptan las propuestas de mujeres experimentadas, y aunque son adictos a sus cuerpos recorridos por la avezada experiencia de los matrimonios fracasados y un largo prontuario sexual, son ellos los que controlan la relación, declinando finalmente el affaire por vergüenza familiar, por un tema de aceptación entre los amigos, o por cambiarse a una relación más juvenil.

En el intertanto junto con verlas como un trofeo soñado que se potencia con la realzada figura de la mujer emprendedora, independiente y profesional cumplen el deseo que tener el mejor sexo de sus vidas, fundamentalmente oral y anal.

¿Cuáles son las características de un galán como éste? Se trata de hombres con la libido elevada y alta autoestima que anhelan una experiencia prohibida, el placer culpable que siempre guarda el toque afrodisíaco de desafiar el establecido límite aceptado por familias conservadoras. Jóvenes que buscan liberarse de la inactividad sexual de relaciones anteriores. En algunos casos, la imposibilidad soslayada de tomar la iniciativa en la cama los mantiene a la espera de una mano guía que maternalmente los corrompa, dándoles la confianza de atreverse. Su campo de conquista está por el chat, entre el repertorio de amigas de sus madres, o entre ambientes artísticos del mundo intelectual, como talleres o aulas.

La lagartija

A los 19 años, Gabriel rompió la rutinaria costumbre sexual de la adolescencia con una ardiente cuarentona amiga de su madre. "Cuando ella se separó iba a quedarse a mi casa por lo menos una vez cada 15 días. Nuestra relación sólo fue sexo, y la primera vez pasó cuando llegué de un carrete medio curado y me acosté en el sillón-cama del living. Me desnudé y cuando caché que ella estaba acostada también ahí, ya me había visto empelotarme. Me hice el gil y fui al baño. Era una vieja rica, así que igual nomás. 'Qué estái haciendo', me preguntó. Yo me senté en la orilla y le mostré el pene. Cuando me lo vio parado lo agarró y me llevó pa' dentro del saco de dormir. Me hizo una mamada que se me erizaron los pelos de las piernas. Quedé pa' la cagá. Después se me subió arriba y con dos meneos de culo me fui cortao altiro. Luego se me volvió a parar y le di toda la noche hasta que me dijo que podía eyacular dentro porque ya había tenido hijos y se había hecho un tratamiento para no quedar embarazada".

Desde entonces la relación de Gabriel con la amiga de su mamá tuvo muchos encuentros similares que se mantuvieron en secreto por tres años. "Esta vieja cada vez que venía se metía en mi pieza de noche y le dábamos con todo. Me pedía mucho el sexo anal y me lo chupaba como loca. Como yo no tenía ni uno, ella compraba todo lo necesario: vaselina, condones, incluso unas cremas sexuales que te ponían loco. Tiraba el pudor a la chucha y quería experimentar lo que a su marido no se atrevía a pedirle. Yo creo que era eyaculador precoz y ella seguramente buscaba la fuerza de la libido juvenil. Muchas veces estuvieron a punto de pillarnos, y eso era lo más entretenido, la adrenalina. Una vez, mi vieja se levantó al baño que quedaba al lado de la pieza y ella se escondió en el clóset. Me daba todo lo que una puta me podía dar y era la raja, salvo que teníamos que hacerlo piola. No podíamos gritar".

¿Nunca se la presentaste a alguien?

Nooo. Estái loco. Me daba vergüenza. O sea, les conté a mis amigos y nos cagábamos de la risa, porque comerse a una vieja rica es una fantasía, pero no la iba a llevar al cine o a un carrete. ¿Te cachái una vieja entre puros cabros chicos?

¿Ella te exigió alguna tez algo más serio? Pololeo, por ejemplo.

No. Era puro sexo, aunque después se empezó a poner celosa de mis minas. Las miraba feo. Con el paso del tiempo me empezó a hinchar y a llamar, era como mi vieja. Desagradable. Ahí conocí a su hija y fue peor. Me dijo que si me metía con ella me cortaba el pene.

¿Y qué hiciste?

Nada, pos. La dieta de la lagartija: tenía sexo con la madre y con la hija, aunque después me puse a andar con la hija y le di filo. Por supuesto, a mi polola nunca le he contado nada. Ahora su mamá anda con un loco de su edad, aunque a veces me pone cara de caliente cuando nadie nos ve.

Según la sicóloga clínica y especialista en terapia de familia y de parejas Pamela Verdugo, "este tipo de relaciones se sustenta en la dinámica de buscar a la madre, pero con el tinte de un 'sexo cosificado': se ve a la mujer como un objeto sobre el que se ejerce un poder de dominación sexual que eventualmente puede trasladarse a otros ámbitos de relación, invirtiéndose los papeles". Aquí está el peligro. El hombre puede ser potente en la cama, exigiendo sus fantasías de exploración; pero la mujer, por tratarse de profesionales en su mayoría, ejerce por su parte un control económico, o debido a su experiencia sentimental mayor, un control afectivo. Son ellas las que pagan los moteles, los preservativos e incluso los cigarros. Son ellas las que toman la iniciativa y enseñan sexo, y finalmente son ellas las que ven a su amante como hijo. Se podría decir que es una especie de prostitución incestuosa que nace a cambio del poder que representa mostrar o atreverse a hacerlo a una mujer mayor socialmente y que todos digan: "Las debe hacer todas con la vieja". ¿El precio?: son relaciones que nacen con fecha de término. No existe la proyección.

Sin alharaca

Dionisio tiene 21 años y es de familia conservadora. Su atractiva amante tiene 39. Se conocieron en el ambiente íntimo de un aula. Ella era profesora de literatura y venía de un matrimonio roto. Él quería ser escritor y encontró una gran historia que contar. Según relata a LND, su relación lo mantiene al filo de un excitante peligro que se sublima en un buen sexo; pero más allá, en un lazo sentimental que lo perturba, ya que conoce el precio de su éxito. "Sé que las cosas no durarán. No puedo competir contra el fantasma de su matrimonio y de su hija", dice, reconociéndose como un patas negras: "Eso no me importa tanto, ya que las cosas no estaban bien. Ella venía de un matrimonio donde no pasaba nada. Represento todo el entusiasmo que no tenía el esposo".

¿Y tú qué crees que representas para ella?

La irresponsabilidad. No tener nada a que responder. Ella tiene una hija y muchos problemas. Creo que soy su escape. La potencia.

¿Qué buscas en una mujer mayor?

Algo entretenido con quien hablar y que te enseñe, aunque igual mi relación es más heavy. Hay un rollo sentimental fuerte. Hay una cosa moral entremedio: su familia, su hija y esposo, pero uno después va adecuando la historia para decir "chao, no es culpa mía".

¿Y qué hacen juntos?

Nos encerramos en un motel, vamos a caminar por Providencia o vamos a comer. Ella paga y manda, yo soy un pobre estudiante, jajajajá.

¿Es mejor el sexo con una mujer experimentada que con una chica de tu edad?

Sí. Es que hay tanto recorrido detrás. Hace lo que uno quiere que haga sin siquiera decirle y sin la alharaca que se ve en las minas jóvenes. Las viejas no tienen ningún pudor. //LND

 

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