
Domingo 28 de septiembre de 2008
Josefa, con sus grandes ojos de un coqueto azul, se mueve como una gallina amasando a sus pollitos en su doble pechuga en este caso, un llamativo escote negro que alberga el llanto de su hijo menor, que le reclama insistente: "¡Mamá, no quiero ir al colegio mañana porque van a matar a la Wanda!". Se refiere a una juguetona perrita con pinta de pastor alemán que corre de un lado a otro por el living de su casa. "Es que está asustado porque el vecino amenazó con matar al perro", asiente esta ex punk, periodista, poetisa, madre separada de 36 años, candidata independiente a concejal pero que va con un cupo del PS por La Reina . Es hija de dos padres: el primero, Eugenio Ruiz-Tagle, asesinado por la Caravana de la Muerte y quien marca en ella una inalcanzable vara de medición con la que no se atreve a competir. El segundo, el ex ministro José Joaquín Brunner, quien le ha inspirado a seguir la senda de las letras. Josefa trata de explicar a sus dos hijos que debe salir a una entrevista y que se demorará poco. En realidad no tan poco, ya que en la Pizzería Roma nos sirvieron un exagerado pedazo de pizza que dimos de baja con la alentadora tranquilidad del que disfruta una interesante conversación.
¿Cómo llegaste a esta picada?
Ufff. Fue hace un montón de años. Es porque he vivido toda mi vida en La Reina.
¿Cuáles son tus platos favoritos?
La comida italiana. Yo soy buena cocinera. También me gustan algunos platos afrodisíacos, como las ostras. Me evocan sentimientos placenteros de calurosas noches de verano, con champaña. Lo encuentro lo más sexy. En general, me encantan los mariscos.
Por lo que has escrito en internet sobre tu padre, es claro que el tema es muy sensible para ti. ¿Qué pasa con tus hijos? ¿Quieres que hereden ese resentimiento del que hablas?
Son cosas que se heredan, aunque espero que ellos no lo hagan. El tema es delicado para familias que hemos estado golpeadas por la violencia. Cuando escribí ese poema, Pinochet todavía era senador y me costaba imaginar un futuro distinto. Ahora me cuesta menos, ya que hay un respeto a los derechos humanos, al menos en el discurso.
Tú trabajaste en "El Mercurio". ¿Cómo fue esa experiencia?
Aprendí a trabajar duro. Yo no compartía cosas ideológicas y eso creaba conflictos, pero también aprendí a convivir con gente de derecha, y eso no lo hacía desde la época del colegio. Tuve que aprender a ser muy tolerante y a cachar que la gente tiene otra experiencia de vida.
¿Y cómo ha sido confrontar ese pasado que te liga siempre a 1973?
Bueno, una vez estábamos con mi papá Brunner en el Teatro Municipal cuando era ministro de Frei. En el palco que nos tocó estaba Stange, que en esa época era general director de Carabineros y había sido acusado del crimen de los degollados, cuyos hijos y sobrinos eran amigos míos. Mi papá me lo presentó y yo lo saludé de beso. Después me sentí tan mal que soñé que iba donde una secretaria y le decía que me buscara entre los amigos personales de Manuel Contreras. Búsqueme, tengo que estar, le decía.
¿Con tu papá Brunner nunca has tenido choques? Ahora te tiras a concejal ocupando cupo del PS, pero vas independiente. ¿Por qué no PPD?
Porque el PPD es un partido en decadencia. En su comienzo fue un partido instrumental y hoy va a la extinción con todos los casos de corrupción vinculados a él, con las divisiones internas que ha tenido, con la renuncia de Schaulsohn y Flores. La verdad es que pienso que el PPD no tiene ningún futuro.
¿Qué piensa tu papá Brunner de eso?
No tengo idea. Nos llevamos bien, pero no hablamos mucho. Él no habla mucho con nadie. Trabaja 16 horas diarias. Con los únicos que habla es con mis hijos. Mi familia no es muy de compartir. Tienden a comer con la bandeja frente al televisor, incluido Brunner. Así aprovecha porque tiene miedo al tiempo. Tiene muy presente la muerte y piensa que le queda mucho por hacer. Le gustan más los libros que las personas. //LND