
Jueves 2 de octubre de 2008
Dos días después que la Presidenta Michelle Bachelet señalara que se busca rescatar lo mejor de las micros amarillas para mejorar el Transantiago, el ex mandatario Ricardo Lagos enfatizó que nadie quiere regresar al sistema anterior.
"Ningún santiaguino desea tener micros amarillas de nuevo, eso esta fuera de discusión", sentenció al ser requerido por el debate de las alternativas para los cambios al fallido plan de transportes capitalino.
Requerido por las medidas anunciadas por el ministro de Transportes, René Cortázar, en que se considera entre otras cosas el pago a las empresas según pasajero trasladado, respondió: "no me corresponde estar comentando" las fórmulas que hoy se apliquen.
Ricardo Lagos hizo estas escuetas declaraciones durante lanzamiento del libro "Chile sueña el Bicentenario", iniciativa del Gobierno escrito por diversas personalidades.
El martes, en entrevista con radio ADN, Bachelet apuntó consideró necesario que "volvamos a lo mejor del sistema de las micros amarillas" y "mantengamos lo mejor de un sistema integrado".
En la ocasió, la Jefa de Estado también fue consultada por los dichos del ex Presidente Lagos, quien dijo que los problemas del Transantiago eran de implementación, y no de diseño con lo que traspasó la responsabilidad a sus gestión.
"No estoy sentida, porque es su opinión y él tuvo la mejor de las intenciones al desarrollar un sistema moderno que cambiara lo caótico del transporte de las micros amarillas", sin embargo, acotó, "tenemos una opinión distinta, lo he dicho siempre, y creo que aquí hubo problemas de diseño y de implementación".
La iniciativa del anterior Gobierno, continuó la Presidenta, "fue una excelente idea, pero también creo que a la hora de desarrollarlo, los expertos se engolosinan y el papel aguanta cualquier cosa".
Desglosó que "el sistema en abstracto era estupendo, pero a la hora de lo que significó... Por algunos de los elementos que incluía, como que la tarifa tenía que estar baja, y los operadores disminuyeron el número de micros y de recorridos para ajustarse. Eso que en abstracto era lógico significó que la gente tuvo que esperar más, caminar mucho, etcétera".
"Por eso digo que el diseño en abstracto puede haber sido muy correcto, pero a la hora de la práctica cuando uno incorpora las variables económicas generó una situación compleja", concluyó en esta polémica.