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Jueves 9 de octubre de 2008
El 25 de agosto tocaron a la puerta del rockero Gorki Águila (39), vocalista y fundador de la banda cubana de punk Porno Para Ricardo. La policía, dijeron. Ese día se fue detenido Águila, y la única explicación que llegó a la prensa mundial fueron las letras que la banda viene afilando desde 1999, culo al aire contra toda autoridad en Cuba. Un botón de muestra de "A mi no me gusta la política, pero yo le gusto a ella, compañero" (2006): "El coma andante quiere que yo trabaje / pagándome un salario miserable. / El coma andante quiere que yo lo aplauda / después de hablar su mierda delirante".
Águila ya tiene dos años de prisión en el cuerpo por una supuesta venta de drogas. Ahora, los cargos fueron "peligrosidad social predelictiva", pero logró zafar. Fue condenado a pagar 600 pesos cubanos. "Quieren engrosar mi expediente y ubicarme como un delincuente común con el objetivo de desacreditarme", escribe Águila desde la isla. "Estuve asfixiándome cuatro días con la peste a mierda y orine, comiendo dos veces al día no sé qué tipo de carroña sin ninguna información desde el exterior", recuerda. Desde ahí, el mismo país donde los Castro dejaron entrar a Audioslave, a Sepultura e inauguraron un busto a John Lennon, habla un preso del rock.
-Desde que Raúl Castro asumió como Presidente del Consejo de Estado de Cuba, ¿cómo se han modificados los límites a la libertad de expresión?
-Desde el punto de vista "no extranjero" se aprecia que va hacia limites insospechados de agudización por parte de la oficialidad. No es menos cierto que por un problema de acumulación de penas, abusos, etcétera, las personas son más espontáneas a la hora de expresarse. Aún así se siente el miedo y la auto represión en la gente.
-Durante tus estadías en prisión, ¿pudiste confirmar la intención de reprimir tu música?
-Un guardia, hablando por simple entretenimiento con algunos de los detenidos, se refirió a mí y que mi único defecto era estar en contra de Fidel Castro.
-¿Cómo impactan estas condiciones en el funcionamiento de un circuito rock en Cuba?
-Aquí lo que hay es un cortocircuito de rock. Paranoia y vigilancia hay donde quiera, en la cuadra, en el trabajo, en la sala de tu casa. Sobrevivo trabajando en un taller de serigrafía del Estado, donde me pagan una miseria. Mi familia no está de acuerdo con el riesgo que corro, pero se han ido acostumbrando. Tengo una hija de 12 años que es la única familia que me queda en Cuba.
El desquite
Porno Para Ricardo suma cinco discos a la fecha, todos disponibles para venta -y con algunos cortes para escuchar en línea- en su sitio web (www.pornopararicardo.com). El grupo prepara un nuevo álbum, "16 temas que están en la misma línea jodedora-directa-anticomunista", adelanta Gorki. "En Cuba hay posibilidades de oír, sobre todo, la música que le interesa promover al mainstream comunista: inofensiva, bailable, la más enajenante. La mía fue una generación del casete sin reproductora, del disco de vinilo que se traía de afuera y se pasaba de mano en mano, de la antena inventada y conectada a un radio ruso para oír la FM de EEUU", explica.
-¿Qué dicen las caras visibles de la música internacional en Cuba?, ¿alguna declaración de Silvio Rodríguez?, ¿alguna palabra de apoyo por parte de Pablo Milanés?
-Cualquier declaración de tipo crítica al sistema que hayan hecho esas personas a mí sólo me llega por comentarios. En Cuba, a Silvio y a Pablo solamente los he oído decir que son muy revolucionarios. Sería imposible que hicieran tales declaraciones para la prensa interna, puesto que sabrían de ante mano que nunca podrían ser publicadas y quizá perderían el estatus que se les ha otorgado al alabar al sistema castrista.
-Ahora que la banda logró una visibilidad mundial, ¿no es una posibilidad instalarse en el extranjero?
-Quizás, pero la música nuestra donde más sentido tiene es en Cuba.
-Acá en Chile, donde vivimos una dictadura de derecha, la condición de izquierda ha sido históricamente asociada al desarrollo libre del arte. ¿Qué perspectiva te gustaría aportar ahí?
-Mi consejo es que cogieran su pasaporte, compraran su pasaje, viajaran a Cuba y pidieran la ciudadanía cubana. En ese momento puedes botar tu pasaporte, olvidarte de volver a comprar un pasaje, y acostumbrarte a ver la parte romántica de cómo conseguir un poco de leche en polvo (ilegal) para que tu hija desayune por la mañana; y la parte romántica que precede a este hecho de estar en un calabozo hacinado con diez tipos oliendo el embriagador perfume de la mierda.