El suicidio de Pamela Pizarro (13) hace dos años no sólo remeció al país, sino que instaló de golpe un tema ignorado, pero que se reproducía silenciosa y corrosivamente en los colegios del país: el matonaje escolar. No era la primera escolar en ser víctima de bullying ni sería la última. Sólo en el último año el Liceo Lastarria expulsó a un alumno por romper la mandíbula y nariz de un compañero, tres alumnas del Liceo de Niñas de Concepción ingirieron una sobredosis de antidepresivos para dar fin al acoso de sus compañeras, una alumna de educación media fue hospitalizada en Antofagasta tras recibir la golpiza de siete compañeros. En Ñuñoa, a otra chica de 16 años la arrastraron por la calle y le reventaron una botella en la cabeza "porque les caía mal". Y hace cuatro días un primo de Pamela Pizarro, Diego, se colgó en el patio de su casa para terminar con la silenciosa tortura de las burlas.
Desde el caso de Pamela, en el Gobierno se habló de planes especiales, se abrió una línea telefónica para denuncias, se instalaron varios pilotos de programas de convivencia escolar y se anunció la intervención de los colegios con más casos (ver recuadro). Pero nada ha sido suficiente, desatando el clamor de los padres por una política más profunda desde el Estado, que no dejara al arbitrio de los colegios la decisión de contar o no con un plan integral de violencia escolar.
Consciente del problema el Ministerio de Educación decidió actuar: en las próximos días dará a conocer un programa nacional antibullying -Plan nacional de fortalecimiento de la convivencia escolar y la ciudadanía- con el que dejará atrás la seguidilla de políticas piloto para abordar el problema de forma directa, dando directrices concretas a los establecimientos educacionales para prevenir y resolver los casos de matonaje y violencia.
Adicionalmente, cerca de siete mil establecimientos educacionales que participan en el sistema de Subvención Escolar Preferencial (SEP) deberán incluir en sus planes de mejoramiento en diversas áreas, una especialmente dedicada a la convivencia escolar. El diseño incorporará, también por primera vez, la autorización por ley "para invertir recursos de la subvención en mejorar los temas de convivencia escolar, esto porque se entiende que la convivencia es un factor fundamental para que los estudiantes logren aprendizajes de calidad", explica el documento al que La Nación tuvo acceso exclusivo, el que agrega que para lograrlo, los colegios podrán contratar especialistas que apoyen esta gestión de manera integral.
Manual y portal web
El primer paso que dará el Mineduc será la actualización de la Política de Convivencia Escolar generada en el 2003, que no incluía muchos de los fenómenos de violencia con las características de difusión, acceso a tecnología digital en celulares y cámaras y la disponibilidad de internet que los alumnos tienen hoy al alcance de un botón.
Para eso se abordará la difusión y sensibilización de la comunidad educativa respecto de estos temas junto a la formación y capacitación de actores de la comunidad escolar.
A eso se suma la entrega en cada colegio de un "Manual de orientaciones para la convivencia y marcos de actuación ante situaciones de violencia" en el que se mostrará cómo elaborar este plan y cómo reaccionar frente estos conflictos.
Los colegios dispondrán, por primera vez, "de elementos concretos de reacción para que puedan concentrar sus esfuerzos en la prevención y en mejorar la convivencia y no en resolver crisis. El manual incluirá un mapeo curricular que muestra a los docentes los ramos y áreas en los que se puede abordar el tema de la convivencia", dice el documento.
Un complemento de todas estas iniciativas será el lanzamiento de un portal web sobre convivencia escolar, cuyo nombre y funcionamiento también será anunciado en las próximas semanas por el Mineduc, dentro de un paquete de otras medidas que serán dadas a conocer en la oportunidad. LN