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  La espía más deseada

  La espía más deseada

Lunes 13 de octubre de 2008

KOLIA, UN JOVEN ruso emigrado a París, es asesinado a la salida de una reunión de fascistas franceses en Nanterre. Su hermana Eva, de 29 años, descubrirá pronto que el muerto (su hermano) era un agente infiltrado en esa organización de derecha por el Servicio Británico. En España arde la Guerra Civil (1936-1939), y Romer, el misterioso sujeto para quien trabajaba Kolia, aborda a Eva (demasiados hombres la desean) y le propone que colabore, también, con el espionaje británico. Se avecina una guerra, le dice, y tiene razón. La muchacha es inglesa por su lado materno. Habla ruso, inglés, francés y alemán. Podemos imaginar lo que viene.

"Sin respiro" es una historia compuesta de dos tiempos. Lo de Romer y Eva está en un diario escrito por la vieja Sally, ex Eva Delectorskaya: la antigua espía se lo entrega un día a Ruth, su hija inglesa, que es madre soltera: el pequeño Jochen nació de su relación con un académico alemán de los '70, cuya esposa onda lila le permitía aventuras. Eran tiempos de revolución en las universidades europeas.

Ruth, la narradora, se entera así de que su madre se convirtió en espía. No por dinero ni para vivir en Inglaterra, sino por su hermano asesinado. Eva, con otro nombre, entablaría dudosas relaciones profesionales con ejecutivos norteamericanos en Estados Unidos. También la oímos decirle a Romer que su rara maniobra de despenetrarla en medio de la cópula, para penetrarla otra vez al cabo de un circunspecto silencio, puede ser arma de doble filo. Estados Unidos e Inglaterra, por otra parte, protagonizan en esta novela inteligente, entretenida, peliparante, un "oscuro episodio" en el que Eva (hoy Sally) juega su papel. Pero ¿cuál es el papel de Romer?

Vila-Matas ha elogiado esta novela de William Boyd (1952), uno de los más interesantes narradores británicos de hoy. Al menos, porque se dedica "a contar y visualizar, a divertir y entretener". Los emigrados rusos, fugitivos de la revolución bolchevique, suelen ser novelescos. Los '30, no menos. La madre inglesa de Eva y Kolia fue enterrada en un cementerio para extranjeros en China, luego de cruzar Siberia.

Alguna vez Romer, reclutador de espías, le dice a Eva (nos enteramos tarde) que hay tres razones para traicionar al propio país: dinero, chantaje y venganza. ¿Cómo era el desdichado Kolia? Maravilloso y alegre, recuerda su hermana. Hoy, Romer es todo un lord. Sally-Eva le tiene una cuenta pendiente, al parecer. Y, bueno, las historias de espías terminan con sabor agridulce.

 

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