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Lunes 13 de octubre de 2008
México se ha convertido en el principal punto de tránsito de drogas ilícitas a Estados Unidos. Y el impacto del narcotráfico, que lideran siete carteles en diferentes zonas del país, es tan fuerte, que dos de cada cinco mexicanos han pensado en abandonar su patria. Al menos, eso dice el estudio que BBC Mundo encargó recientemente a la empresa de investigación británica Synovate.
Según el sondeo, después de la corrupción, la violencia del narcotráfico (el año pasado hubo 2.700 asesinatos entre clanes) es el tema que más preocupa a los encuestados (1.266 personas en total). Además, un 22% afirma que estuvo vinculado al negocio del tráfico de drogas alguna vez o lo conoció directamente, y un 81% considera que la cultura de las pandillas impregna distintos aspectos culturales y es cada vez más exaltada.
¿Pero cómo se visibilizan los alcances del narcotráfico en los valores y las costumbres de algunos sectores de la sociedad mexicana? Esa es la pregunta que se hicieron en la BBC y el resultado abarca desde el lenguaje cotidiano y la ropa, hasta la literatura, la música, el cine y las creencias religiosas.
NARCOMUNDO
Sombrero tejano, cinturón ancho, pantalón ceñido y botas vaqueras conforman el look y la identidad del "capo" de la droga. Al parecer, las nuevas generaciones incorporan las camisas con pedrería incrustada, los jeans de marca y los iPhone. Ello, porque, según BBC Mundo, la de los narcos es "una cultura que se plantea a sí misma como funcional a la economía global: es un mercado de exportaciones que, si no existiera, haría a mucha gente infeliz".
Los narcocorridos, que cantan las hazañas de los traficantes, según BBC Mundo, son "parte de una cultura prohibida, la de las drogas, que necesita justificarse moralmente". De ahí que las letras hablen de personas que antes eran un muy pobres y ahora tienen de todo, y así la vida vale mucho más la pena vivirla, aunque al final, terminen en un cajón.
"Vivo de tres animales que quiero como a mi vida. Con ellos gano dinero, y ni les compro comida. Son animales muy finos: mi perico, mi gallo y mi chiva", entonan alegremente Los Tucanes de Tijuana, una de las bandas con mayores réditos del género y que, por supuesto, no está hablando de la fauna: El "perico" es la cocaína; el "gallo", la marihuana y la "chiva", un rifle AK-47.
"Si consideramos que la cultura es un conjunto de procesos que participan en la definición de sentidos y significados, la presencia del narcotráfico participa de manera clara en la generación de expectativas de un alto número de personas, que buscan a través del dinero rápido obtener beneficios negados por la ausencia de proyectos de vida viables", explica el artículo.
NARCOMUSEO
En Ciudad de México, un museo de la Secretaría de Defensa Nacional, que no está abierto al público, alberga desde 1985, objetos incautados a traficantes. Contiene armas, joyas, indumentaria y hasta altares dedicados a la Virgen de Guadalupe y a Jesús Malverde, "patrono" originario de Sinaloa, estado donde todo comenzó con plantaciones de marihuana y amapola, en los '50.
Malverde, según la leyenda, era un ladrón que murió ahorcado y sin sepultura. Sus fieles le piden favores y rinden culto con ofrendas robadas. Hasta hace poco, su imagen (un hombre bigotudo) era popular como tatuaje. Pero la asociación con los "narcos" era tan instantánea, que ahora éstos la evitan, y Malverde ha quedado relegado a la música, el cine y el fervor popular. Mientras, la droga avanza y no sólo narcotiza a los mexicanos. LN