
Es dueña de un cybercafe en La Florida y ocasionalmente baila como go go dancer, pero sin duda saltó a la fama hace cinco años, cuando trabajaba en el café Barón Rojo e intercambió un cariñoso y fotografiado beso con el entonces alcalde de Santiago, Joaquín Lavín. Detallista, observadora y autoexigente, dice que está cada día más abierta de mente y que puede enamorarse de alguien sin importar si es hombre o mujer.