
Martes 11 de noviembre de 2008
Pocos han avistado al ciervo que aparece en el escudo nacional junto al cóndor. También son pocos los que se preocupan de la conservación de esta especie en riesgo de extinción. Por ello, el proyecto que desarrolla Fundación Huilo Huilo en la Reserva ecológica del mismo nombre resulta esperanzador.
En medio del bosque húmedo de la zona cordillerana de la Región de Los Ríos, cercana a la localidad de Neltume, se encuentran las 70 hectáreas protegidas que ocupan los cinco ejemplares que mantiene en cautiverio el Centro de Conservación y Protección del Huemul.
El número puede parecer escaso para algunos, pero si se considera que se trata de una experiencia piloto de reproducción en cautiverio, que partió el 2005 con sólo una pareja de huemules provenientes de Villa O'Higgins, bien se puede apostar a un familión en crecimiento.
Los vientres hinchados de las dos hembras de la comunidad alimentan la expectativa de conservación. Son siete meses de gestación, por lo que sólo pueden tener una cría al año, cuestión que facilita la cuenta para hacer aparecer más significativos a los cinco ejemplares que habitan hoy el centro de conservación.
El proyecto resulta único en su misión específica de asegurar la supervivencia del huemul. Tanto así que a la hora de buscar hogar a una hembra encontrada en Futaleufú, luego de la erupción del volcán Chaitén, el Ejército no dudó en la reserva ecológica de la Región de los Ríos. Allí encontró cuidados que pronto la recuperaron de las heridas y la falta de alimento, tanto así que hoy es una de las futuras madres.
Saltando vallas
Llegar al momento actual, con el lanzamiento de una campaña nacional de protección del huemul, con respaldo del gobierno a través del ministerio de Agricultura -con Conaf y el SAG- no ha sido fácil. De hecho la historia comenzó en 2005 en los tribunales, con una demanda de las autoridades de O'Higgins, que desconfiaban de los resultados de la experiencia en cautiverio y del destino de los animales.
Sólo el tiempo y los primeros nacimientos al cobijo del centro de conservación terminaron con el largo litigio. Los hechos convencieron a los habitantes de la zona de donde es oriunda la pareja fundadora de la comunidad de huemules de Huilo Huilo, al punto que retiraron la acción legal en contra de la Fundación y hasta asistieron representantes de la austral localidad al "vamos" de la campaña.
La presidenta de la Fundación Huilo Huilo, Ivonne Reifschneider, explicó que al principio "había mucha desconfianza acerca de lo que pretendíamos hacer con los huemules, muchos pensaron que queríamos apropiarnos de ellos, pero el proyecto es de conservación de la especie y se ha lograd algo nuevo, que es la reproducción en cautiverio de animales emblemáticos que no son nuestros, sino de todos los chilenos".
La ministra de Agricultura Marigen Hornkhol, presente en el lanzamiento de la campaña de conservación, firmó un compromiso simbólico con la preservación y cuidado del ciervo que se luce en el escudo.
La secretaria de Estado valoró la iniciativa, recalcando que "la alianza público- privada, para enfrentar los grandes temas de Estado, resulta ser muy virtuosa, ya que nos da eficiencia y nos permite ser prestigiados en el mundo".
Apuntó que el trabajo desarrollado por Fundación Huilo Huilo muestra "el camino que permite que Chile se desarrolle", señalando que "el Gobierno puede poner recursos, pero no puede poner cultura, mancomunión y esfuerzo compartido, eso lo hace la sociedad civil y esta iniciativa es una prueba de ello".
Planes futuros
La reproducción ya es una realidad, por lo que el proyecto podría pasar a una segunda fase, con la idea de reforzar la difusión para recibir nuevos ejemplares amenazados por las condiciones de su hábitat, ya sea por presencia de perros salvajes, ganado, cazadores o el paso de una carretera.
Los huemules son hábiles en mantenerse inmóviles para mimetizarse con el paisaje y pasar inadvertidos para sus depredadores naturales, los pumas, que los localizan precisamente por sus movimientos. Sin embargo, no tienen escudos contra el ataque de perros, jabalís o avezados cazadores que podrían abultar sus trofeos con un par de astas de un huemul macho.
La meta es liberar a los huemules que hayan cumplido su etapa reproductiva y proteger a otros, de modo de hacer crecer la familia y asegurar la subsistencia de la especie. Según la costumbre de estos ciervos, los machos se independizan alrededor del año de vida, mientras las hembras se quedan en la familia. Y como desconocen el tabú del incesto, terminan teniendo nuevas crías fecundadas por el huemul padre.
Para que todo se produzca como la naturaleza lo dicta, se deben mantener las condiciones naturales del entorno, por lo que la reserva es especialmente cuidadosa en las medidas de seguridad y celosa del acceso humano al cerco de las 70 hectáreas que ocupan los animales. Así, las imágenes captadas por algunas cámaras -en el marco de esta campaña de conservación- conforman la única mirada del huemul para pedir el auxilio y respaldo al ser humano.