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  El día que "La Tercera" censuró a Ricardo Claro

  El día que "La Tercera" censuró a Ricardo Claro

  En enero de 1983, en plena dictadura, se desató la mayor crisis financiera que recuerda la historia del país. El empresario, fallecido hace algunas semanas, pertenecía a uno de los grupos económicos y cuestionó duramente el manejo de la crisis desatada por el manejo del grupo de economistas formados en la Universidad de Chicago.

Domingo 16 de noviembre de 2008


El 13 de enero de 1983, el biministro de Hacienda y Economía, Rolf Lüders, anunciaba la intervención de la banca y la aprobación de un crédito del FMI para palear la altísima deuda externa y la escasez de liquidez de las empresas privadas.

Sin embargo, millones de dólares, pertenecientes a pequeños ahorrantes, depositados en fondos mutuos de empresas de papel se perdieron y nada parecía resolver la crisis desatada.

Bancos y empresas se declararon en quiebra (principalmente del grupo Vial y Cruzat) y el propio Lüders, meses después, terminaría encarcelado debido a millonarias deudas dejadas por la quiebra fraudulenta del Banco Hipotecario de Chile (BHC).

Ricardo Claro Valdés, en ese entonces, era uno de los accionistas del Grupo Vial, y en un artículo que entregó a la redacción de "La Tercera" hacía una dura crítica al manejo financiero de los Chicago Boys y llamaba a las FFAA y Carabineros a poner orden. Pero su opinión fue censurada y nunca salió a la luz pública, hasta ahora.

Entre otras frases, habla de "los destructores de Chicago", critica "el periódico que incita a la destrucción sistemática de la economía del país". Se refiere a Sergio de Castro como "costoso" o "infalible" y Alvaro Bardón, como "cerebro" de un banco intervenido.

¡BASTA!

"La recesión profunda y la crisis financiera en Chile han afectado adversamente la confianza interna, como la externa, en la habilidad de la autoridad para dirigir la economía"

Informe confidencial sobre Chile del Fondo Monetario Internacional, Pág. 10.

El chileno es ingenioso y en los momentos de tensión máxima se relaja contando chistes. No sé si los lectores recuerdan uno, muy repetido hace ya algunos meses sobre el grupo de genios de Chicago, que en su versión "de salón" dice: "¿En qué se parece el equipo económico a una marisquería? ¿ En que todos se sienten 'choros'; están pegados como 'lapas' y son todos 'locos'".

Descriptivo de lo que está pasando ¿No es cierto?

Sin embargo, la situación del país ya no está para chistes, sino para rectificaciones muy profundas y rápidas, especialmente después de lo sucedido en los últimos diez días, que es algo increíble.

El ministro Lüders anunció el jueves 14 una serie de medidas para lograr el "saneamiento financiero". Se trataba de intervenciones del Estado para normalizar el sistema bancario y para desmantelar los grupos económicos que el modelo infalible de Chicago había incentivado.

No cabe duda que el Estado tiene el deber de velar por el buen funcionamiento del sistema financiero. Lo he sostenido siempre y por eso me trataron de gásfiter porque, en medio de su ignorancia y su soberbia, los monetaristas de Chicago -que encabezaba el infalible señor De Castro- sostenían como dogma que el mercado lo corregía todo.

En cuanto a los denominados grupos económicos creo que deben estar sujetos a las normas generales e impersonales del ordenamiento jurídico -lo mismo que cualquier otro grupo, gremial o empresarial, incluido el de los destructores de Chicago- y el Estado debe actuar contra ellos, conforme a derecho, sin discriminaciones, en el evento que atenten contra ese ordenamiento que protege el bien común.

La política -no me canso de repetirlo- es el arte de gobernar y ese arte exige racionalidad y prudencia. Esto rige para la política interna, exterior o económica.

Incluso la guerra, que según la definición clásica del general prusiano Carl von Clausewitz, "es la continuación de la política por otros medios", exige los mismos requisitos.

Ya lo decía, en el siglo VI, antes de Cristo, uno de los precursores del arte de la estrategia, el pensador chino Sun Tzu, al afirmar que la guerra "es indispensable que deba ser estudiada acabadamente". (la reciente acción bélica de Galtieri (sic), por ejemplo, prueba la verdad de este principio tan simple como olvidado).

Desgraciadamente la racionalidad hace tiempo que está ausente en el manejo económico del país y la prudencia es una virtud ignorada.

En estas condiciones, lo que aparecía como un plan de saneamiento financiero y una guerra contra los grupos, se ha convertido en una acción demencial, de gravísimas consecuencias para el país. Si pudiere hacerse un símil diría que se ha salido a cazar pumas con tanques y artillería pesada, destrozando los campos y la ganadería.

El plan en cuestión -hay que decirlo para establecer responsabilidades y sancionarlas- fue estructurado a base de lo que el periódico que incita a la destrucción sistemática de la economía del país denomina "serios y profundos estudios" elaborados -según me informaron- con la colaboración, entre otros, del costoso señor De Castro y el cuerdo señor Kast y fue puesto en práctica por el ministro señor Lüders -ex ejecutivo principal del grupo BHC- y el subsecretario señor Bardón- hasta hace poco presidente y "cerebro" financiero de otro banco intervenido.

Veamos sólo algunos resultados de este plan "serio y profundo".

Casi todos los bancos norteamericanos y una parte importante de los europeos congelaron -y algunos cancelaron- las líneas de crédito a corto plazo a los bancos chilenos.

Un banquero me dijo por teléfono: "Ricardo, esto es tonto y extremista". Otro me manifestó: "Yo estoy siempre dispuesto a afrontar pérdidas provenientes de un mal negocio en el cual creí equivocadamente, pero no acepto soportar pérdidas por disparates de los conductores de la política económica de tu país".

Lo anterior ha acentuado la baja de las reservas internacionales de Chile, lo que puede estimarse como un factor de amenaza para la seguridad nacional. Además, el crédito de 500 millones de dólares que empezaba a negociar el Banco Central no tiene posibilidad alguna de obtenerse ahora. Sin agotar el tema es posible que ahora el Estado deba avalar toda la deuda privada.

En el frente interno se ha precipitado la quiebra de numerosas empresas y personas, que poco o nada tenían que ver con los grupos económicos, y se ha dañado gravemente el patrimonio de aproximadamente 130.000 personas modestas que tenían sus ahorros en los fondos mutuos, (que observan atónitos cómo, al mismo tiempo (sin ley que los autorice), el Banco del Estado se hará cargo de los créditos externos del BUF, Banco Unido de Fomento, que dilapidó otro genio Chicago).

En fin, están en peligro los pagos de la cosecha de cebada, de otros insumos y de cientos de proveedores, lo que puede llevar a la insolvencia a muchos productores y aumentar más la cesantía.

¡Magnífico sistema para mejorar la confianza interna y externa!

En este cuadro de locura, sin embargo, hay gente que parecería haber hecho cosas "cuerdas", que han resultado -seguramente por casualidad- de interés particular.

Hay un Doctor en Economía -de Chicago, por supuesto-, experto en "sociedades de papel" (Probablemente se refiere a Rolf Lüders), que está demandado por el Banco de Chile (a fojas 20 del expediente respectivo) por incumplimiento de contrato, por obligaciones de sociedades relacionadas con él, derivadas de deudas por $318.531.000.- y 88.448,000 (sic) dólares y de las cuales es garante solidario. Conocía de la demanda, como árbitro, don Miguel Ibáñez Barceló.

Consecuencias: 1º El Banco acreedor, al ser intervenido, ha pasado a depender ahora del deudor en cuestión. 2º Al designarse como interventor al hermano del árbitro, éste, de acuerdo con la ley procesal, se ha inhabilitado, renunciando a su cargo, con lo cual se paralizó el procedimiento.

Los líos financieros de este "Doctor" son conocidos por todos los banqueros importantes del mundo y, además, han sido sintetizados en la edición Nº 168 del 6 de enero del prestigioso "Financial Report" de "The Economist" de Londres, que circula en todos los centros financieros internacionales.

¿Es sensato que este "Doctor" represente a Chile en las reuniones con los bancos internacionales esta semana para dar explicaciones y renegociar la deuda externa (que hasta el viernes pasado decía que no se negociaba)?

Parece ser el caso del viejo problema de la mujer del César frente al cual sólo cabe una posición, muy definida, de acuerdo con la honrosa tradición histórica de gobierno de Chile, que espero que alguien -aunque sea tarde- haga respetar a la brevedad porque, como escribió Shakespeare, "ningún legado es tan rico como la honestidad".

Este mandato obliga, especialmente, al Gobierno de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile.

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