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  Múltiples interrogantes

  Cuando uno lee a los actores de este episodio o los observa en las imágenes televisivas, cabe concluir que ninguno de los actores de este episodio en realidad internalizó estar viviendo este drama, sino que vivían otra trama que por sanidad social y respeto a la ley es imprescindible esclarecer.

Domingo 23 de noviembre de 2008

Resultó impactante para muchos leer o escuchar que un detenido desaparecido había "aparecido". Para otras personas, como es mi caso, la actitud fue de incredulidad, por cuanto las informaciones de prensa daban cuenta de unas conductas, tanto del "aparecido" como de su familia, muy inconsistentes con la realidad del problema.

Esto de pertenecer a una familia cuyo padre está detenido desaparecido como consecuencia de una política institucional y sistemática de represión, en el contexto de una dictadura militar, y a la vez de mantener vínculos históricos y permanente no sólo con familias en igual situación de este país, sino también más allá de nuestra fronteras, me permite poder explicar con cierta propiedad cuál es el comportamiento del núcleo familiar, compañeros de partido y amigos frente a la detención y desaparición de uno de los suyos.

Cuando la familia sabe que uno de sus integrantes fue detenido o secuestrado, y que se lo llevaron a un centro clandestino de detención y por eso no se reconoce en forma oficial el hecho, y además sabe o deduce que obviamente ha ocurrido lo anterior porque está siendo interrogado bajo tortura, alguien o todos de ese grupo familiar, o los compañeros de partido o algún amigo cualquiera sea la forma en que lo hubieren expresado en la realidad cierta siempre dieron inicio a su búsqueda, de una y mil formas. Así ocurrió en la totalidad de los casos, con todos los matices imaginables, tanto en Chile como en Argentina, Uruguay y en otros lugares.

En nuestro país si recordamos un poquito, el Comité Pro Paz y luego la Vicaría de la Solidaridad conocieron en su oportunidad de cada caso en el contexto de esta lógica, y poco a poco se fueron canalizando por la vía judicial los esfuerzos por obtener alguna información de la víctima. Toda acción de denuncia se hacía con la mayor urgencia, porque las familias, en su inmensa mayoría, siempre creían que su ser querido lo tenían preso incomunicado en algún lado. Sólo después de la instalación del gobierno del Presidente Aylwin, y a propósito del Informe Rettig, se empezó a aceptar por más gente la posibilidad que no estuvieran vivos, porque obviamente la democracia iba ganando espacios y eso cerraba a su vez la posibilidad al imaginario de que los militares o aparatos represivos los tenían en algún lugar.

Entonces, lo primero que uno se tiene que preguntar es por lo atípico de la conducta de esta familia que al parecer no registra antecedentes de esta realidad en los términos que señalo. ¿Si su familia así lo creía, porque no se acercó por vía directa o indirecta a instar por saber algo de la "víctima" durante tantos años?

Su identificación por el Servicio Médico Legal, como una de las víctimas encontradas en el Patio 29, no es más que la expresión de la grotesca realidad de errores por todos conocidos. Si uno elimina este aspecto del razonamiento, lo que queda es que se trata de una persona respecto de quien nada se denunció prácticamente en 18 años. Pero, como también ya sabemos que nunca estuvo detenido desparecido, lo único que falta saber es la realidad del eventual "desencuentro familiar" y lo tardío de su denuncia.

Hay razones antropológicas, sicológicas y religiosas, que se desprenden de las subjetividades más profundas del ser humano, que explican las conductas que se despliegan en torno al caso de un detenido desparecido. Entonces, cuando uno lee a los actores de este episodio o los observa en las imágenes televisivas, sinceramente, y con los antecedentes públicos que conocemos, se observa tal inconsistencia en sus respuestas, son tan ajenas a la realidad de una familia que ha vivido la dolorosa y sostenida realidad de violencia cotidiana que es tener a uno de los suyos como detenido desparecido, que necesariamente cabe concluir que ninguno de los actores de este episodio en realidad internalizó estar viviendo este drama, sino que vivían otra trama que por sanidad social y respeto a la ley es imprescindible esclarecer. ¿Como? A través de una investigación penal, sin perjuicio que una investigación parlamentaria pueda contribuir a reunir antecedentes. //LND

* Abogada

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