
Sábado 29 de noviembre de 2008
Marcelo Salas no va más. La noticia no vino de la boca del "Matador", sino que del presidente de Azul Azul, Federico Valdés, quien en declaraciones a Televisión Nacional comunicó la decisión del zurdo de abandonar la actividad.
El mandamás se reunió con el goleador, cita en la cual el ariete le informó su decisión. "Tuve una reunión hoy en la mañana (ayer) con Marcelo y me manifestó su intención de no seguir jugando, de parar aquí. Me quedó claro en esta reunión que el último partido profesional de Marcelo fue el que jugó el domingo pasado cuando le marcó dos goles a Cobreloa".
Y así como reza aquella canción del grupo argentino La Renga, "aunque el planeta termine en un círculo y el final es en donde partí", ante los loínos, el pasado domingo, fue la última vez que Salas perforó una red, tal como hace 15 años, cuando en el Municipal de Calama anotó su primer tanto, el primero de una ruta marcada por el éxito.
De acuerdo a lo que señaló Valdés, el oriundo de Temuco, que el próximo mes cumplirá 34 años, seguiría ligado al club. Sin embargo, el presidente universitario dejó al propio jugador la misión de comunicar su nuevo cargo en la institución.
"Está tranquilo, como una persona que toma una decisión con su trabajo bien hecho, con su labor cumplida. Yo espero que Marcelo sea para siempre el símbolo de la 'U'. Es sin duda el mejor delantero que ha producido estas tierras", señaló el dirigente.
Ya a principios de semana el mismo atacante había dejado ver algo, cuando luego de recibir de regreso a modo de homenaje, por parte de los líderes de Los de Abajo, la camiseta que lanzó posterior al partido ante Cobreloa, indicó que la decisión "ya estaba tomada".
Así también lo adelantó el padre del jugador, en una nota publicada en la edición de ayer del diario argentino Olé. "Si él considera que su ciclo está terminado, está bien, se lo respeto y, claro, lo apoyo. Al repasar la carrera de mi hijo siento un orgullo enorme, inmenso. Porque siempre imaginé que él sería futbolista pero jamás que llegaría tan alto, que brillaría fuera de Chile", señaló don Rosemberg, quien no ocultó un deseo personal.
"A mí me hubiese gustado que siguiera al menos otros seis meses, porque tenía muchas ganas de verlo jugar la próxima Copa Libertadores con la Universidad de Chile. Para un padre no es fácil que su hijo se desprenda de lo que fue una parte tan importante de su vida", dijo.
UNA CARRERA PLAGADA DE ABRAZOS
Pero sin lugar a dobles lecturas, con el retiro del "Matador" se cierra una de las carreras más fructíferas y notables del fútbol chileno.
José Marcelo Salas Melinao debutó a mediados de 1993, en choque válido por la Copa Chile, enfrentando a Colchagua, en San Fernando. Su primer gol fue aquel mencionado ante Cobreloa, por la última fecha del Campeonato Nacional.
En su carrera cosechó 16 coronas, 14 de ellas conseguidas en el extranjero. Con Universidad de Chile fue campeón en 1994 y 1995; con River Plate de Argentina sumó cinco copas más: dos torneos de Apertura ('96, '97), dos de Clausura ('97 y 2004) y una Supercopa sudamericana ('97); con la Lazio dos Supercopa de Italia ('98 y 2000), un Scudetto (2000), una Copa Italia (2000), una Recopa de Europa ('99) y una Supercopa de Europa ('99); y con la Juventud dos Scudettos (2002 y 2003) y una Supercopa (2003).
La Selección también supo de su efectividad. Desde joven fue permanentemente citado a los equipos nacionales menores y su efectividad ante el arco rival lo llevó a convertirse en el máximo artillero de la "Roja", con 37 tantos, superando la histórica marca de Carlos Caszely.
Con el "equipo de todos" disputó el Mundial de Francia 1998, donde se matriculó con cuatro goles (dos ante Italia, uno ante Austria y uno ante Brasil). Un año ántes el diario uruguayo El País lo había coronado como el mejor de América.
Para la historia quedarán miles de mitos acerca de Salas. Como aquel que señala que el adiestrador de Italia en la Copa del Mundo gala, Cesare Maldini, quedó boquiabierto con el primer tanto del temuquense a Inglaterra, en la misma instancia que el adiestrador de la Lazio, Sven Goran Eriksson, se rió de aquellos que lo reprochaban por llevarse a un chileno.