
Miércoles 3 de diciembre de 2008
Para el senador Eduardo Frei (DC) falta algo que cierre definitivamente la transición a la democracia, pues los cambios a la constitución hechos hasta ahora no son suficientes para dar ese trascendental paso, ante lo cual propuso un documento con 37 reformas que según él son los fundamentales para acabar con los resquicios de la constitución de Pinochet.
El documento denominado "Constitución para el Bicentenario" fue entregado personalmente por el ex presidente ante los diputados de la comisión especial de Estudio del Régimen Político Chileno, presidida por Marco Enríquez-Ominami (PS).
El texto propone "una reforma constitucional sustancial que pueda cerrar la transición a la democracia y que sea expresión de las aspiraciones y necesidades de todos los chilenos", teniendo como base "lograr un mejor equilibrio entre el Presidente y el Congreso, asegurar mayor transparencia, participación e iniciativa ciudadana en todos los procesos legislativos y fiscalizadores con interpelaciones programadas y con primarias obligatorias o con la firma de un mínimo de ciudadanos para todos los candidatos a cargos de elección popular".
La regionalización política y administrativa está presente en varias de las propuestas del senador, planteado entre otras cosas- un nuevo gobierno regional y un alcalde mayor elegidos de modo directo, además de concejos comunales con nuevas atribuciones y una política pública y privada de ocupar todo el territorio del país.
También hace un guiño a los sectores independientes y propone "terminar con las barreras de entrada a la política", cambiando el sistema binominal y con ello restando poder a los partidos políticos, pues según dijo "hoy importa más que el partido lo nombre en la lista y no la votación popular, o sea que son prácticamente nominados".
El documento aborda además el voto voluntario y la inscripción automática, así como el voto de los chilenos en el extranjero.
También propone "el diálogo social obligatorio entre trabajadores y empresarios y terminar con las barreras entre la política y la sociedad", enunciando en este punto que "hoy sólo hay diálogo en momentos de conflicto".
La reforma comprende además la reordenación de las disposiciones referidas a las fuerzas armadas y la sustitución del concepto de seguridad nacional por el de seguridad exterior e interior.
Agrega el concepto de seguridad ciudadana y plantea la creación de un ministerio a cargo, lo que implica fusionar el Ministerio del Interior y Secretaría General de la Presidencia como una sola cartera dedicada a las materias políticas.