
Domingo 7 de diciembre de 2008
Hace una semana, en este mismo diario, Antonio Cortés Terzi escribía que la marcha de los acontecimientos indicaba que José Miguel Insulza no participaría en las primarias de la Concertación. Según el analista esa realidad dejaría al PS en una situación inédita, pues lo obligaría "plegarse a la hamletiana candidatura de Ricardo Lagos". Y eso significaría "someterse pasivamente a las maniobras de imposición factual de ciertas fracciones del PPD y del laguismo", que entre otras cosas significa la "consagración de visiones elitarias y oligarquizantes al seno de un cada vez más difuso progresismo".
Frente a ese escenario, el columnista preconizaba y encontraba más digno que se decretara la libertad de acción para la militancia socialista a la hora de votar en las elecciones primarias. Pero nada estaba dicho y el jueves no fue el PS, sino el PPD, el que se quedó sin candidato y al borde de vivir una experiencia hamletiana, como dice Cortés Terzi. Ese día, Ricardo Lagos, más que una bajada como lo escribió la mayoría, decidió no subir su candidatura. El golpe fue resentido por el partido de la calle Santo Domingo y, horas más tarde de conocerse la decisión del ex Mandatario, Pepe Auth hablaba de la necesidad de ingresar a una "pausa reflexiva" para evaluar si presentan un candidato propio o apoyan alguna otra carta del bloque. ¿Cuánto tiempo tomará esta reflexión?
Mientras tanto, Eduardo Frei ha ido, como una hormiguita, construyendo su pequeña base, dialogando con distintos grupos, y hasta ahora ha sido el único que ha esbozado alguna propuesta y ha detallado, por ejemplo, los puntos esenciales de una nueva Constitución. En suma, detrás de su apellido hay algunas ideas. ¿Es suficiente para remontar en las encuestas? ¿Qué sucederá cuando el pánzer Insulza decida colocarse las orugas de candidato? Algunos, como el diputado socialista Fidel Espinoza, estiman que la carta de Lagos no está definitivamente perdida y vaticinan que si Frei o Insulza no remontan en las encuestas, los mismos que maltrataron a Lagos tendrán que ir a Caleu a rogarle que sea el candidato de la Concertación en mayo o junio del próximo año.
Afortunadamente, para la coalición oficialista, el grueso del electorado está bastante alejado de estas discusiones. Por una vez, ese desinterés manifiesto por la política tiene algo de positivo. Las elecciones primarias, a todo reventar, deben interesar a un 20% de los electores. De estas escaramuzas la mayoría sólo retiene algunos titulares y punto. Por esta razón, si los partidos tienen algún interés por ganar las elecciones, no deberían perder de vista que su gran activo es que todavía están en el Gobierno. El famoso ciudadano de a pie, y también ese que anda en 4x4, está preocupado por el presente. Y en ese ¡aquí y ahora! está la Presidenta Michelle Bachelet.
La Concertación debería hacer una prueba de imaginación si aún la tiene para evitar que el año 2009 sea el año del pato cojo, aún cuando en este caso, para respetar el género, deberíamos hablar de la pata coja. Pese a todas las zancadillas, Bachelet, por haber estado más alejada de la burbuja, sigue gozando de un aceptable capital de simpatía. Esas encuestas que tanto mortifican a los expertos electorales casi siempre marcan una diferencia entre el Gobierno y la figura de la Presidenta. Sería un craso error olvidar que estos cuatro períodos convirtieron a la Concertación en una carrera de posta de relevo de 4x100. En su propio interés, la coalición debe evitar que Michelle sea como la jamaicana que en Beijing entregó defectuosamente el bastón a su compatriota, cuando todos esperaban un triunfo de las negras. Con Frei o Insulza como candidato, la Concertación necesita que Bachelet, en lugar de concluir su mandato como la pata coja, sea despedida como la abuela pata. //LND