
Lunes 8 de diciembre de 2008
Profundamente molesto se manifestó ayer el Gobierno chino tras la reunión del sábado del Presidente francés Nicolas Sarkozy y el gobernante en el exilio del Tíbet, el Dalai Lama en Polonia.
Según aseguró ayer el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Liu Jianchao, "esta acción errónea constituye una grave interferencia" en los asuntos internos de China.
El Primer Ministro chino, en tanto, responsabilizó al Dalai Lama de los sangrientos disturbios registrados en los últimos días en el Tíbet. Wen Jiabao, en Beijing, dijo que su país posee "abundantes pruebas" de que el "grupo del Dalai Lama" se encuentra detrás de los sangrientos disturbios.
Sin embargo, Wen reiteró que la posibilidad de diálogo con el Dalai Lama, líder religioso y espiritual tibetano, "sigue muy abierta", pero aclaró que eso se concretará siempre y cuando que reconozca que el Tíbet y Taiwán son parte de China. Sarkozy -también presidente de turno de la Unión Europea- y el Dalai Lama se cruzaron el sábado durante un encuentro con diversos premios Nobel de la Paz en Gdnask (Polonia).