La represión sexual que viven los chilenos y la falta de una legislación contra la discriminación en el país son algunos de los factores que motivaron a Karen Talamilla y Marcelo Schwember a inaugurar la primera clínica sicológica para gays, lesbianas y bisexuales de Santiago el mes pasado: el centro Cit.
"Cit es un concepto del sánscrito que significa conciencia universal que todo lo acepta y lo contiene, como un amor compasivo", explica Schwember, quien llegó hace un par de meses desde Europa donde profundizó sus conocimientos en sicología transpersonal y sicoterapia corporal.
"Hasta el minuto no hay centros privados en el país que se publiciten abiertamente como lo estamos haciendo nosotros. Nuestro interés es abrir el tema para que los gays, lesbianas y bisexuales puedan vivir su sexualidad libre y responsablemente", comenta este profesional que pasó seis años perfeccionándose en el viejo continente.
"Y para que sean felices", agrega seguidamente Karen Talamilla, su socia en la consulta. "Creemos que hay mucho miedo a mostrarse en estos grupos y nuestro trabajo es acompañarlos para que se despercudan del miedo y que te puedas expresar con libertad desde tu ser honesto, de lo que eres", explica.
Esta sicóloga también viene llegando de una estancia en el extranjero. Estuvo en India aprendiendo de medicina ayurvédica -conocida como la ciencia de la longevidad- y autodescubrimiento donde la triada "aceptación, amor y respeto es fundamental para el bienestar físico y sicológico".
Por el momento la clínica está siendo promocionada en el barrio Bellavista, de Bellas Artes y Lastarria, y escuelas de teatros, donde creen que circula la mayor cantidad de personas con estas opciones sexuales. Y la estrategia les dio resultado porque ya llegaron los primeros pacientes quienes han evaluado la existencia de un lugar que los acoja sin tapujos.
Contrarios a la conversión
Ambos son opositores a la tendencia de la sicología que busca "reconvertir" a los pacientes para que se comporten de acuerdo a su sexo. "Esas son terapias de conversión que nosotros no aplicamos, porque tal como aparece en la página web de la Asociación Americana de Scología, esto no es algo que se puede corregir o no tiene sentido corregir. Cada uno es como es y tiene derecho a expresar su sexualidad libremente", dice Schwember en tono tajante.
Para Rolando Jiménez, presidente del Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Móvilh), es muy interesante en términos "culturales y valóricos" la señal que está dando este par de sicólogos a la sociedad, es especial si son contrarios a toda la tendencia correccional que existe dentro de su disciplina.
Jiménez recuerda que por esta razón le pidieron una declaración al Colegio de Sicólogos donde manifestaran su rechazo a esta corriente de pensamiento, luego que algunos sicólogos nacionales aseguraran que la homosexualidad es una patología. Pero el gremio no se manifestó.
"Nunca obtuvimos una respuesta y es muy lamentable, porque la Organización Mundial de la Salud y las escuelas de siquiatrías más importantes del mundo han señalado hace tiempo que no es una patología. Por eso nos parece muy importante que aparezca un par de sicólogos que digan vamos a trabajar con esta población, pero desde otro punto de vista. Es un cambio y lo apreciamos", señaló el activista del Movilh. LN