"Tenemos que deleitarnos con el libro, embelesarnos y olvidarnos de nosotros mismos, y acabar la lectura con la cabeza rebosante del más abigarrado y caleidoscópico baile de imágenes, incapaces de dormir o de tener un pensamiento continuado", escribe Robert Louis Stevenson en "Memoria para el olvido".
Frase citada por Genevi ve Patte en su libro "Déjenlos leer", con el subtítulo de "Los niños y las bibliotecas", publicado recientemente por la editorial Fondo de Cultura Económica.
Genevi ve Patte es una reconocida bibliotecaria francesa, especialista en literatura infantil, y a cargo durante 35 años de la asociación La Joie par les Livres, responsable de la creación de la Revue des Livres pour Enfants.
En "Déjenlos leer", desarrolla en 29 capítulos temas como "Clásicos irresistibles de ayer y de hoy", "Vivir sus lecturas", "La biblioteca y la familia", entre otras tantas hipótesis y respuestas posibles ante el vínculo niños y libros. En tiempos donde internet y la televisión suscitan más interés en los niños que el mismo "Condorito", es imprescindible utilizar otros métodos para que la lectura se vuelva atractiva.
Genevi ve Patte es llamada "La mujer biblioteca", ya que ha recorrido lugares tan distantes como Armenia, Azerbaiyán, México, Nicaragua, Colombia, y algunos países de África, promoviendo la lectura.
Su método: llega a una comunidad con una canasta de 50 libros. Se sienta en una vereda de una esquina cualquiera y los niños empiezan a aparecer. "A esa misma esquina vuelvo todos los días, a la misma hora, durante una semana y mientras leemos juntos, o conversamos, anoto algunas reacciones", ha contado Patte.
Quien dice en el libro, que hay que tener en cuenta que los niños a veces leen "para satisfacer las expectativas de los adultos; dóciles, hacen lo que se les pide, pero puede ser paralizante para ellos sentir la opresora ansiedad de sus padres, oírlos lamentarse de que no lean, o de que no lean ‘lo que hay que leer’; así pues, hay niños que se rehúsan a hacerlo para oponerse de manera inconsciente a la expectativa demasiado exigente de los adultos".
Como también hay familias que insisten en tener hijos "cultos". "Hay padres que están en busca de libros con un mensaje explícito: ecológicos, antisexistas, antirracistas Se parece a veces de manera sorprendente a sus predecesores del siglo XIX", sostiene, quien asegura que la televisión es, para muchos, una cómoda niñera.