
Domingo 21 de diciembre de 2008
La sensación térmica en Santiago es agobiante. Los casi 30 grados registrados el jueves sólo aumentan la modorra a la hora de almuerzo, pero la oficina que ocupan los ministros de Hacienda en Teatinos 120 está fría. Ahí no hay espacio para la somnolencia y el relajo. El aire acondicionado hace el resto.
Así lo deja claro de entrada Andrés Velasco. El fin de semana estuvo en Nueva York, donde se reunió con gente de la Reserva Federal de esa ciudad, del Tesoro de Estados Unidos, analistas de Barclays, JP Morgan, Goldman Sachs, empresarios, inversionistas y con el gurú que predijo esta crisis, Nouriel Roubini. Hoy ya está en Chile, pero antes de partir conversó con LND.
Ha recibido premios y reconocimiento de sus pares, de los empresarios y de organizaciones internacionales. ¿Cómo toma esos halagos, que tienen mucho que ver con el buen manejo de los recursos del cobre?
Como un reconocimiento a la sensatez que finalmente ha imperado en Chile. Durante un período de muchos ingresos fiscales y altos precios del cobre salieron propuestas insensatas; ahí estaba el camino fácil y el difícil. Lo correcto era ser prudentes, entender que el auge del cobre no era para siempre.
Usted lo venía advirtiendo desde 2006.
Sí, pero lo importante es constatar que en Chile primó la sensatez y todos, dentro y fuera del Gobierno y de todos los colores políticos, celebramos que hayamos hecho las cosas de tal manera que este remezón internacional nos pille con las tareas bastante hechas.
¿Qué le dice el concepto ahorro?
Va de la mano con el de austeridad y en Chile lo somos bastante. Yo proponía manejar las finanzas públicas como la gente maneja las de su familia. Todos los jefes de hogar y las dueñas de casa saben que si un año llegan unos pesos extras, y que probablemente si éstos no se repetirán al año siguiente o subsiguiente, tiene sentido invertir o posiblemente ahorrar parte. Y si se gasta, que se haga en cosas que mañana generen beneficios, como arreglar la casa, la educación de los niños, una pyme o invertirlos. Eso es lo que hicimos en Chile y esa opción, que parece obvia, entonces no lo era.
Usted no cree en el viejo pascuero, pero viene Navidad y el consumo y el endeudamiento crecen.
Hay que seguir actuando con la misma sensatez con la que hemos actuado hasta ahora, lo que no significa pesimismo sino que realismo. Así como no había que encandilarse con esta gente que decía que éramos un país rico y que el cobre va a estar a precios fenomenales para siempre, hoy tampoco hay que dejarse llevar por catastrofismos o pesimismos injustificados.
Lecciones de la crisis
Más allá de lo terrible de esta crisis, ¿es un gran desafío profesional?Tomo las dos partes de la pregunta. Obviamente esta crisis ha afectado los ingresos y la tranquilidad de las personas, eso no puede por ningún instante celebrarse. Profesionalmente te puedo contar que pasé veinte años como académico, asesor y economista estudiando las anteriores crisis financieras y analizando qué políticas resultan y cuáles no. Hoy eso me es muy útil. Esta no es la primera tormenta financiera que vive el planeta. En los últimos 25 años tuvimos el colapso de bolsas de 1987, la crisis del tequila, la asiática, la rusa y la brasileña, entre muchas otras, y a comienzos de la década actual estuvo el reventón de las puntocom. Y cada una tuvo impactos en los países emergentes. De esas experiencias sabemos qué factores resultaron ser vulnerabilidades y qué cosas había que evitar para que no nos pillaran mal parados. Esas lecciones que los académicos, me atrevería a decir, hemos acordado en buena medida, en Chile las hemos aplicado.
¿Cuál es la medida central?
Si uno mira las crisis anteriores, queda claro que se debe evitar tener deudas públicas desmedidas, déficit presupuestario excesivo, déficit externo excesivo, valores desalineados del dólar, desregulación bancaria, falta de capital en los bancos. Si haces una lista, resulta que en Chile todas esas cosas, que fueron debilidades en episodios anteriores, o en otros países, las corregimos. En mi caso tiene mucho que ver con estudios que hice trabajando con otros economistas chilenos en el extranjero en los últimos 25 años. En algún momento trabajé con Jeffrey Sachs director del Earth Institute y profesor de Políticas y Administración de la Salud en la Universidad de Columbia sobre las consecuencias de la crisis asiática, la crisis del tequila. Obviamente el episodio actual tiene diferencias, pero hay lecciones que son aplicables.
Usted ha repetido que no está para cosechar aplausos, pero los tiene. Cuando en las últimas elecciones fue a votar con su hija la gente se mostró cercana. ¿Siente que su imagen ha cambiado?
Uno está aquí para hacer la pega...
Sí, pero no deja de ser reconfortante que a uno le reconozcan su trabajo en la calle...
Mira (sonríe levemente) Llevo en este cargo casi tres años. Ando a pie por la calle, salgo a trotar solo en mi barrio, mañana por medio o todos los días. Voy al supermercado los fines de semana, a veces con mi hija, a veces solo, y la gente, sin excepciones, es respetuosa y cariñosa, entiende que este cargo no es fácil, que está sometido a presiones y muchas veces te dice: adelante, fuerza. Eso sin duda es reconfortante.
Innovación
Cuando llegó al cargo, más allá de la protección social, sostuvo que los pilares del Gobierno debían ser la innovación, la educación y las pymes. ¿Cuál es su análisis al respecto?Se ha avanzado, pero obviamente no es una tarea terminada. En innovación hemos prosperado. Si miras las propuestas del Consejo de Innovación que primero dirigía Nicolás Eyzaguirre y ahora Eduardo Bitrán, muchas cosas se han puesto en práctica.
¿Cuáles?
Te doy ejemplos concretos: tenemos hoy un sistema de decretos tributarios para que las empresas, las universidades y sus centros de investigación colaboren, esto es un pilar central para la innovación. Hemos fortalecido el apoyo financiero a la investigación universitaria, y no sólo hay más plata, sino que una mirada más moderna de cómo enfrentar esto, identificar polos de desarrollo, clusters con potencial de crecimiento. Observa lo que ha pasado con la industria del vino, con los que producen insumos para la minería, o los servicios de exportación, entre ellos los financieros, donde hay mucho espacio para crecer. Ahora se entiende cuál es la lógica, que es muy distinta a cómo se hacía política de innovación hace 25 años, donde se subían los aranceles y se decía: mire, aquí vamos a producir autos.
Empleo y flexibilidad
Hay temas pendientes como el desempleo, más ahora que se habla que aumentará y marcará la pauta el próximo año.Correcto, pero distingamos las cosas. Puede haber efectos del remezón internacional, pero previo a eso, lo que ha pasado en los últimos tres años con el crecimiento del empleo en Chile tiene dos hechos objetivos. Desde 2006 ha crecido sistemáticamente, hemos estado creando del orden de 200 a 220 mil empleos cada doce meses. Y ese crecimiento se ha dado casi todo en empleo formal, asalariado, porque es muy distinto tener trabajos formales con contrato, previsión y salud, al crecimiento que tuvimos en períodos anteriores, que era fundamentalmente por cuenta propia y sin beneficios. No nos confundamos, en los últimos dos años hemos tenido un desempeño bastante bueno en el tema laboral.
Hay proyecciones que aseguran que el desempleo llegará dos dígitos en algunas regiones. De hecho, la Presidenta creó este comité pro empleo
Justamente. Estamos actuando oportunamente, entendiendo que el próximo año será más difícil, porque eso no lo duda nadie. Pero estamos usando y usaremos todos los instrumentos posibles.
En la propuesta que entregó el senador Frei, el énfasis va por la infraestructura.
Recién me entregó anoche (miércoles) el documento, pero lo revisaremos con todo el detalle y atención que merece. En todo caso, ese énfasis está en nuestro discurso público y en el presupuesto que aprobamos. Es importante recordar que tenemos un erario donde el gasto crece 5,7% y que nunca hicimos caso lo que es bueno, porque es la otra cara de la moneda a gente que decía ocúpelo todo ni a otra que decía que el gasto público no puede crecer más que la economía. Yo pregunté qué teoría o principio económico dice eso y, al revés, es bueno que el gasto público, en un año más lento para la economía mundial, efectivamente crezca más que el PIB. Eso se llama política contracíclica: el gasto en infraestructura total crece 8,8% y el presupuesto de Obras Públicas 14%. Eso es la esencia de una política donde usas la infraestructura y sus empleos directos e indirectos para amortiguar el shock externo y defender el empleo.
¿Cuál es el rol del empresariado en esta coyuntura? Ya algunos están pidiendo más flexibilidad
Los empresarios tienen que creer en sí mismos y en sus proyectos, y todos los chilenos tenemos que creer en nuestra capacidad de salir adelante. Los proyectos de inversión no se hacen pensando en los próximos seis meses, sino que en los próximos años. Lo importante es que los empresarios tengan confianza en la calidad y rentabilidad de los proyectos que vienen gestionando. Y, así como el Gobierno ha enfrentado la coyuntura con una mirada de largo plazo, es importante que las empresas lo hagan.
¿Es el momento de hablar de flexibilización?
Mira, es el momento para hablar de mecanismos para proteger el empleo y para cuidar los ingresos de las familias en el evento de que alguien pierda su trabajo. Por eso, hace un par de días concordamos con los parlamentarios y con la CUT mejorar una cosa que es muy importante: el seguro de cesantía.
¿Ese es un tema fundamental?
Así es. Es clave desde el punto de vista macroeconómico y de los trabajadores que si una familia pierde su principal ingreso, pueda mantener en alguna medida su consumo y sus gastos, y que ese trabajador tenga la oportunidad de buscar y reubicarse. Por eso mandamos un proyecto de ley para fortalecer el seguro de cesantía, y esperamos que esté despachado ojalá en enero. Es otro instrumento contracíclico: así como es importante que el Gobierno tenga espacio para no bajar sus gastos para mantener y fortalecer su inversión en años difíciles, también es importante que una familia que sufra una merma en sus ingresos tenga un mecanismo para mantener a sus hijos estudiando, enfrentar gastos y que su consumo no decaiga, lo que es bueno para ellos y la economía.
Rafael Guilisasti, el nuevo presidente de la CPC, en su discurso de presentación habló de flexiseguridad.
Voy a tener una reunión más larga con los equipos de la CPC. Hasta el momento hemos tenido sólo un encuentro protocolar y no tengo claro lo que están proponiendo exactamente. Seguro que hablaremos del empleo, que es el tema de 2009. //LND