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  La isla del corazón

  La isla del corazón

  Tras haber dicho en voz alta que no se casaría jamás, Viktor es besado repentinamente en la boca -entre los árboles y tras expresar enterada piedad por el gusano de seda, criatura mártir de la moda- por su bella hermanastra Anna, muchacha sencilla y sincera con la que solía pelearse.

Jueves 25 de diciembre de 2008

Tras haber dicho en voz alta que no se casaría jamás, Viktor es besado repentinamente en la boca -entre los árboles y tras expresar enterada piedad por el gusano de seda, criatura mártir de la moda- por su bella hermanastra Anna, muchacha sencilla y sincera con la que solía pelearse.

En la mañana siguiente a esa tarde extraordinaria, muy temprano, el muchacho parte en un viaje a pie de varios días, a través de montes y bosques hundidos en regiones de la Austria profunda que tal vez corresponden hoy a Bohemia. Se dirige a Hul, caserío a orillas de un lago sobrecogedor en cuyo centro, en una isla habitada en remoto otrora por monjes escoceses hostilizados por señores paganos, vive su anciano tío, huraño ser que lo ha convocado por misteriosas razones. El padre de Viktor murió hace tiempo, lo mismo que su madre verdadera. El paisaje, descrito con imponente delicadeza, da una atmósfera de asombro y maravilla: tránsito hacia la adultez por los senderos del romanticismo.

Ésta es una novela de formación escrita por Adalbert Stifter (1806-1868), autor admirado por Thomas Mann y Peter Handke, pero desdeñado curiosamente por otros. Stifter, según fuentes, cortóse él mismo el grueso cogote ante una adversidad mórbida. Y si no fue suicidio, tampoco indica eso que fuera demasiado feliz. En "El hombre sin posteridad", cuyo título original sería "Madera de haya", la madre adoptiva ama a Viktor entrañablemente, si bien no viene de sus entrañas. Afecto al joven no le ha faltado.

El brusco tío isleño es enigmático y solitario, pero acaso sea ésa una máscara elaborada por el tiempo, el carácter y el pasado, que pesa cuando pasa, pese al paso pausado del tiempo, en el poso del alma pisada por la pus de los rencores fraternos. Hay una historia que Viktor, casi un prisionero del hermano de su padre, desconoce. Es ése un núcleo importante de esta Bildungsroman dividida formalmente en el viaje, la estadía y el regreso. El terrible viejo (ordena a su sobrino ahogar en el lago al fiel can Spitz; Viktor no lo hace) revelará al adolescente cositas sobre su origen. Tal vez Ludmila y el viejo estén unidos por aquel secreto. La línea del destino no está en la mano de Viktor, sino en las palabras y las imágenes: hay conversaciones y hay una naturaleza que encierra extrañas fuerzas espirituales. Así, Viktor comprenderá adecuadamente la impensada relación entre patrimonio y matrimonio que se presenta como puerta a una felicidad venidera. Todo acaba bien, pero ¿debemos creerlo?

El hombre sin posteridad
Novela
Adalbert Stifter
Lom, 2008
111 páginas

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