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  Murió el Premio Nobel que trató de criminales a Bush y Tony Blair

  Murió el Premio Nobel que trató de criminales a Bush y Tony Blair

  El autor de clásicos como "El amante" y "Viejos tiempos" fue el dramaturgo más influyente de su generación y un escritor comprometido con la defensa de los derechos humanos. Cuando recibió el Nobel en 2005 citó a Neruda y dedicó sus últimos años a criticar la ocupación de Irak por EEUU y sus aliados. En Chile, Ramón Núñez lo recuerda.

Viernes 26 de diciembre de 2008


"No hay un candidato más apropiado para el título de principal criminal de guerra que George Bush. El único que se le acerca es Tony Blair. Ambos son despreciables" -escribió Harold Pinter poco antes de la visita del presidente estadounidense a Inglaterra este año- "Bush debería ser detenido y enviado a la Bahía de Guantánamo, donde puede pudrirse para siempre".

El dramaturgo inglés más destacado e influyente del siglo XX hizo la funa junto a Bianca Jagger (activista política y ex esposa del cantante de los Rolling Stones, Mick Jagger) en una carta protesta. Ya no hablaba por los medios. Un cáncer de garganta lo traía silenciado desde hace varios años y le impidió recoger este mes, el título de Doctor Honoris Causa en la Central School of Speech and Drama de la Universidad de Londres.

Ya hace tres años, cuando recibió el Premio Nobel de Literatura, se mostró delicado de salud. "Estoy muy conmovido. Es algo que no esperaba para nada en ningún momento", dijo escuetamente desde la puerta de su casa en Londres, donde el finalmente falleció el miércoles a los 78 años.

Sin embargo el dramaturgo nunca dejó de recordarle al mundo los ultrajes de los poderosos y sus nombres. Fue un férreo crítico de los bombardeos a Kosovo autorizados por la OTAN en 1999, de la invasión de Afganistán y la invasión de Irak en 2003 y desde 2005, anunció su retiro del teatro para dedicarse a la acción política, aunque en rigor, sólo estaba renunciando a los escenarios.

POLÍTICO SOBRE LAS TABLAS

Pinter nació el 10 de octubre de 1930, en el barrio de clase obrera de Hackney, Londres. A temprana edad comenzó a escribir poesía y estudió en la Academia Real de Arte Dramático destacándose en los escenarios como actor bajo el seudónimo de David Baron y finalmente como dramaturgo.

Perteneciente a la generación de los Jóvenes Airados británicos, escribe clásicos contemporáneos como "La fiesta de cumpleaños" (1957), "El cuidador" (1959), "El amante" (1963), "El retorno al hogar" (1964) y "Viejos tiempos" (1970). Además de guiones para televisión, radio y cine, como "El sirviente" (1963), y "El último magnate" (1976).

Marcado por la pluma de su amigo Samuel Beckett, sus obras se consideran fronterizas entre el absurdo y el realismo. Pero a partir de los '70 -años en que se convierte en director asociado de The National Theatre-, Pinter asume un discurso marcadamente político. Hombre de izquierda, comienza a llamar la atención sobre las violaciones de los derechos humanos y la represión en sus obras y en sus escritos en periódicos como The Guardian y The Independent.

En 1985 viajó a Turquía con su colega Arthur Miller y luego de conocer a víctimas de la represión política, preparó un discurso en la función en honor a Miller en la embajada de EEUU, enumerando a las personas torturadas con descargas eléctricas en sus genitales. Pinter fue expulsado y Miller se fue con él. Y con la represión turca y la supresión del idioma kurdo, el dramaturgo escribió en 1988, "El lenguaje de la montaña".

PINTER Y NERUDA

En octubre de 2005, la Academia Sueca anunció a Harold Pinter como el ganador del Premio Nobel de Literatura 2005, argumentando que en sus obras, "descubre el precipicio que hay detrás de los balbuceos cotidianos y que irrumpe en los espacios cerrados de la opresión".

En diciembre de ese año, días antes de que lo ingresaran a un hospital de Londres, este "actor, director, poeta, dramaturgo y director" como se definía-, envió un video a la ceremonia de premiación donde acusó a Estados Unidos por "los crímenes sistemáticos e infames cometidos en pueblos de Latinoamérica y del mundo".

En el registro hizo memoria de los asesinatos, en El Salvador, de monseñor Óscar Arnulfo Romero (1980) y de los padres jesuitas de la UCA (1989), y recitó el poema de Pablo Neruda sobre la guerra civil española "Explico algunas cosas" ("Tercera residencia"), para denunciar los bombardeos contra la población civil en Irak.

"Cito a Neruda porque en ningún otro sitio de la lírica contemporánea leí una descripción más insistente y cierta del bombardeo contra civiles", dijo el dramaturgo antes de agregar que "nunca se podrá expiar y perdonar el daño que EEUU hizo a la patria de Neruda en 1973".

Porque además de su inmenso valor como artista, del que nuestro país ha sido testigo (ver recuadro), Pinter no dudó en apoyar a los actores amenazados de muerte por el Comando Acción Pacificadora Trizano en 1987. "Jamás será olvidado", dijo ayer Antonia Fraser, su viuda. Alrededor del mundo muchos deben estar de acuerdo.

La Nación

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