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Lunes 29 de diciembre de 2008
Robert Muchembled es historiador francés y autor de "El orgasmo y Occidente", libro donde la guerra, la religión y el comercio tienen estrecha relación con la carne, con el sexo.
Para él, "numerosos seres sometidos, voluntariamente o no, a las tiranías del rigor moral generan una estructura de comportamiento que los empuja literalmente hacia adelante; contribuyendo a llevar sus talentos personales a la incandescencia, en múltiples sectores de actividad, tales como el proselitismo religioso, la guerra y la conquista del resto del globo, las actividades artísticas o intelectuales, el comercio internacional...".
El libro "El orgasmo y Occidente" se hermana con "Sexo solitario" (ambos títulos editados este año por el Fondo de Cultura Económica), la monumental historia de la masturbación de Thomas W. Laquear. Ambos se aventuran por terrenos pantanosos y más propios de la sicología.
Mientras este último busca demostrar como el placer solitario se relaciona con las libertades civiles logradas en los últimos siglos, el ensayo de Muchembled intenta relacionar los períodos de represión y libertad sexual con las revoluciones o descubrimientos que han cambiado la historia.
"PACTO SEXUAL"
Según Muchembled, sólo cuando la humanidad sufre períodos de represión puede sublimar la sexualidad hacia otras áreas. Sin dejar de reconocer el aporte de la "Historia de la sexualidad", de Michel Foucault, el autor señala que recién en los años sesenta el sexo comenzó a liberarse tras un largo período de tabúes y censuras que comenzó a mediados del siglo XVI.
Al igual que al adolescente cuyos padres inscriben en un gimnasio para evitar que se encierre en la pieza, la humanidad no ha tenido más remedio que convertir la energía sexual en guerra, negocios o invenciones. Después vendrían, claro, ciclos de liberación fundamentales en el dinamismo cultural de Europa, según el autor. Como el libertinaje que antecedió al período Victoriano hacia el 1800.
La tensión entre libido personal e ideales colectivos "ha generado constantemente un poderoso esfuerzo de sublimación durante este largo período, al abrigo cultural sucesivo de la religión -católica o protestante- del ideal de la moderación", explica el autor en la introducción.
"El orgasmo y occidente" se centra en el concepto de placer. En la primera parte, "Ese placer que llaman carnal", analiza el origen y las nociones tanto masculinas como femeninas.
La segunda parte se titula "El placer en el dolor", y se centra entre los siglos XVI y XVII comparando la evolución de Inglaterra y Francia, culturas representativas según el autor.
Acá entra la idea de pecado y lo prohibido oponiéndose al goce. Más adelante, en el capítulo tercero, "Ciclos", se expone la contradicción entre la oleada pornográfica del "Siglo de las luces" y la sexualidad vista como enfermedad vergonzosa por la moral "victoriana".
A su vez, lo más interesante viene al final ("La herencia de los sixties"), donde el autor se arriesga en señalar los años sesenta del siglo XX como un año definitivo. Acá son básicas las consecuencias del célebre "Informe Kinsey" (1948), un estudio científico sobre la conducta sexual que sorprendió en la época al abordar la iniciación adolescente o las conductas homosexuales. También el descubrimiento del clítoris y el orgasmo femenino, un tema que antes no se hablaba.
Muchembled destaca el narcisismo de nuestra época -a pesar de lo contradictorio de la búsqueda del orgasmo simultáneo-, y la necesidad de un nuevo "pacto sexual". El placer, dice, es un derecho y un motor de los cambios de nuestra civilización. Y el libro es una buena oportunidad para enterarse.