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  Relaciones incestuosas

  Relaciones incestuosas

  La historia de unos hermanos que lanzaron a su hijo recién nacido en un pozo séptico, hace diez años, inspiró al director Javier Muñoz para crear "No se lo digas a mamá". El montaje, ganador de un Fondart, incorpora elementos del teatro físico, la danza, la fotografía y el cine, y espera generar un particular debate sobre el incesto y los límites del bien y el mal.

Domingo 4 de enero de 2009

En 1999, Javier Muñoz hojeaba el diario cuando se cruzó con una noticia impactante. Una pareja de hermanos que mantenían relaciones incestuosas, habían arrojado a un recién nacido a un pozo séptico, en el poblado Padre Las Casas, próximo a Temuco. La criatura era el segundo hijo que concebían en común y sobrevivió, milagrosamente, luego de pasar tres días, entre excrementos.

Esa información, que guardó en sus archivos personales, inspiró a este coreógrafo, bailarín y actor para dar vida a la obra "No se lo digas a mamá", que se estrena en marzo en Galpón Matta Oriente.

El montaje -ganador de un Fondart- abre con la confesión del crimen y alterna entre el presente y el pasado, para narrar la relación entre los hermanos, que interpretan Nicolás Cottet (Colectivo Inkietos) y la bailarina Javiera Alarcón (Compañía Isabel Croxatto). Una historia de amor que, según define Muñoz, "tiene un error grande nomás. Y ese error es que no tienes que enamorarte de tu hermano, porque estás en el tiempo y espacio equivocados".

A falta de registros y testimonios, el director debió trabajar sobre muchos supuestos. La idea original era contar con las voces de los protagonistas. Pero, después de un viaje infructuoso al lugar de los hechos y de encontrarse con que los archivos judiciales estaban extraviados, Muñoz echó mano a su imaginación para completar los espacios en blanco. "Sé que, finalmente, no hubo homicidio, pero no si ellos aún siguen en la cárcel, por ejemplo, porque no tengo los nombres completos ni otros antecedentes. Sin archivos no se puede seguir el caso", señala. "La familia tampoco figura en la guía telefónica, que es algo lógico, porque en un pueblo chico, todo el mundo se ve involucrado".

Los hermanos (de 19 y 27 años) habían engañado a sus padres sobre el origen del primer niño: les dijeron que nació de una aventura de la chica con otro hombre. Pero con el segundo bebé, ya no podían hacer lo mismo. "Cómo encaras a la sociedad de vuelta con un hijo con las mismas características genéticas, después de que habías pasado el primero diciendo que era de otro", plantea Muñoz. "Entonces ella habla de depresión posparto y yo le creo. Hay un miedo hacia lo que va a enfrentar. Por eso la obra se llama 'No se lo digas a la mamá'. Porque cómo hablas con tus padres de esto. Y cómo te paras desde ahí frente al mundo. Si ellos hubieran estado en otro lugar, tal vez habrían vivido tranquilamente como pareja y criado a su hijo.

-¿Estás avalando el incesto?

-No tengo una opinión moral sobre el tema. Hay padres que se violan a las hijas todos los días. En este caso, ocurre por amor. Y uno no tiene la culpa de quién se enamora... El otro día leí que en China, dos personas se casaron, y como no podían tener hijos, se hicieron exámenes para saber qué pasaba. Resultó que eran hermanos a los que habían separado de niños.

-Pero ese caso es casi una ironía de la vida

-Sí, y en el caso chileno hablamos de gente plenamente consciente de su situación, de dos personas que se enamoran y tienen un hijo. No es una casualidad. Toman decisiones erradas, no les pueden echar la culpa al destino.

Muñoz cree que el temor a la discriminación social motivó a los hermanos a deshacerse de su bebé, algo que ellos declararon tras su detención. "No pretendo juzgar. Les tengo mucho respeto. Por eso en el afiche de la obra uno ve la noticia y la puede leer, pero están borrados los nombres, porque creo que tienen derecho a su tranquilidad".

No es la primera vez que este director afronta temas "dramáticos". En 2004 llevó a las tablas "Máxima seguridad", la historia de tres reos forzados a compartir celda en una prisión de alta seguridad, basada en "Severa vigilancia", de Jean Genet. Y "Estancias vía abajo", en 2006, fue su visión sobre "Una temporada en el infierno", libro en que Arthur Rimbaud vuelca su rabia adolescente contra el mundo.

Ahora lo hará en un tono a medio camino entre la comedia y la tragedia, y con elementos del teatro físico, la danza, la fotografía y el lenguaje narrativo del cine (concepto visual de Ricardo Romero, de Teatro La María), más la música electroacústica de Cecilia García-Gracia ("Carne de cañón"). La atmósfera es íntima, con pasajes que transitan desde la inocencia a la sexualidad y de la sexualidad a la desesperación.

-¿La gente saldrá perturbada?

-Ojalá. Me interesa que se produzca un debate: ¿Cuál es el límite entre lo correcto e incorrecto? También, el preguntarse de dónde viene el asunto del incesto, porque culturalmente no es aceptado ahora, y decimos qué horror meterse con la hermana, pero en otros tiempos, no era así. Hasta que tiran la guagua al pozo séptico, estos hermanos no hicieron daño alguno, pero igual los iban a condenar: porque se les ocurrió acostarse y porque en Chile hay leyes contra el incesto Hace diez años, también había leyes contra la homosexualidad. LCD

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