
Domingo 4 de enero de 2009
Faltaban pocas horas para terminar el 2008 y por las oficinas del jefe de gabinete pasaban uno a uno los 17 ministros que habían firmado el decreto que entrega 259 mil millones de pesos para el Transantiago. Edmundo Pérez Yoma ríe y lanza al ministro de Transportes, René Cortázar, a modo de saludo: "Otra vez nos comprometes con nuestros patrimonios".
Pérez Yoma conoce los intersticios del poder y sobre todo sabe arreglar problemas. Llegó a La Moneda hace casi un año, cuando el gabinete como él mismo lo percibía desde afuera sufría de descoordinaciones y parecía entrampado. Hoy dice con satisfacción que "el equipo está afiatado" y que las encuestas vuelven a ser favorables para la Presidenta Michelle Bachelet y su Gobierno.
Trabajo no le falta. Además de la conducción política del gabinete, coordina los equipos para enfrentar este año, que amenaza ser duro por los efectos de la crisis económica global; también encabeza la modernización del Estado y, por cierto, vive con los ojos puestos en el escenario político y la evolución de éste.
Está optimista porque la coalición de partidos que sustenta al Gobierno muestra un ordenamiento que no se había visto en la primera parte de 2008, que se expresará en un candidato único, un programa y una lista parlamentaria. "Hay plazos que ya se están cumpliendo", dice, mientras destaca la particular posición en que se encuentra ante la inminente competencia en primarias de dos de sus amigos, Eduardo Frei y José Miguel Insulza. Cualquiera que gane, aclara, será muy competitivo ante el inversionista Sebastián Piñera. "Como van las cosas es muy probable que tengamos un quinto gobierno de la Concertación", asegura con toda tranquilidad.
-¿Cuál es la prioridad de la agenda gubernamental en 2009?
-Básicamente la gran prioridad es la protección del empleo y esto implica un montón de iniciativas en esa dirección. La acción del Gobierno y mi propio trabajo será buscar las formas de ejecutar el presupuesto de la forma más rápida y eficiente posible. Evitar, como ocurre siempre, que se produzca un valle a inicios de año, lo que hace que el grueso se ejecute a fines de año. Estamos empeñados en buscar cómo ejecutamos aceleradamente este presupuesto de manera que, cuando la recesión internacional termine de llegar a Chile y comience a reflejarse en las cifras de desempleo, nosotros tengamos una batería de inversión pública importante que mitigue de manera efectiva este problema.
-La recesión internacional comenzaría a sentirse el segundo trimestre de 2009, ¿Cuál es el pronóstico del impacto que tendrá en la economía y el empleo?
-No tenemos pronósticos, ninguno; es muy difícil hacerlos. Lo único que sabemos es que en el mundo hay un problema gigantesco y que tiende a agudizarse. Todas las proyecciones sobre la economía mundial son malas y todavía puede ser peor. Pero no tenemos ninguna manera de medir cómo eso se reflejará en Chile, si esto llegará como en EEUU cuando aparecen los ciclones y terminan en tormenta tropical, no lo sabemos. Y como no lo sabemos lo único que podemos hacer es estar preparados.
-Pero sí se sabe que la crisis producirá una destrucción masiva de empleos.
-Suponemos, pero no lo sabemos. Todas las cifras de las que disponemos apuntan a que el empleo incluso sube un poco. Todos los economistas, que en estas cosas son como "escopeta de curado" y son los tipos más desprestigiados en estos momentos, aseguran que hacia el segundo trimestre, cuando haya terminado la temporada agrícola, podríamos tener un aumento significativo del desempleo. Pero no lo sabemos y la clave es prepararse.
-¿Cómo prevé que impactará la crisis en un año electoral y en los contenidos de los candidatos?
-Es interesante preguntarse ¿cuál será la conducta de la gente ante un problema como este? Creo que dependerá mucho cómo sienta la gente que el Gobierno está enfrentando esta crisis. Si la gente tiene la percepción que el Gobierno está enfrentado bien la crisis, que está haciendo bien las cosas, que ante este desastre internacional está protegiendo a la gente, puede tener un impacto muy favorable sobre la candidatura de la Concertación. Hoy la única imagen visible de la Concertación es el gabinete, es el Gobierno. En la medida que el Gobierno lo hace bien, es un apoyo directo a los candidatos de la Concertación.
-Si tuviera que escoger un proyecto de ley donde poner todas las energías para que salga adelante, ¿cuál elegiría?
-Al seguro de cesantía le pondremos todo el empeño.
-¿Y los proyectos de profundización de la democracia?
-Todos los proyectos, tanto de modernización del Estado como de modernización de la política, seguirán adelante y están dentro de las prioridades que fijamos para el próximo año.
-La oposición teme que el Gobierno haga un manejo político de la agenda legislativa, ¿eso será así?
-La derecha siempre comienza a hacer estas advertencias antes de las elecciones. Hicieron lo mismo para las municipales, dijeron que iba a haber intervención electoral e hicieron acusaciones de intervención electoral. A la larga ninguna de ellas fructificó, nunca hubo una denuncia seria de intervención electoral de ningún tipo. La elección se hizo y el asunto se olvidó por completo. Ahora la derecha de nuevo comienza a ponerse el parche antes de la herida. Nosotros no estamos para introducir ningún tipo de confrontación política artificial: lo que queremos y estamos dispuesto a hacer es sacar adelante el programa de Gobierno de la Presidenta Bachelet, proponiendo las reformas políticas que nos parecen y las medidas económicas que están en el programa. En eso vamos a seguir impertérritos, no nos vamos a paralizar. No nos interesa crear conflictos, sólo nos interesa cumplir con el programa. La mejor manera de ganar esta elección es que el programa de Gobierno se cumpla a cabalidad.
Derechos humanos
-A su juicio, ¿ya está encauzada la forma de resolver el problema que se ha presentado con los cuatro casos de falsos detenidos desaparecidos?-Este es un falso debate. La derecha está tratando luego que se estudiaran casi seis mil casos de descalificar el proceso completo. Esa es una pretensión absurda que ni siquiera vale la pena analizar. Incluso Gastón Gómez, encargado de la comisión de derechos humanos de Piñera, ha dicho que el proceso de la Comisión Rettig fue impecable. La gente que trabajó ahí es de completa seriedad. Que se hayan pasado tres o cuatro casos a mí me parece mínimo, mínimo. Cuando yo empecé a trabajar sobre la idea de la mesa de diálogo sobre derechos humanos, el tema que se discutía era la posición oficial del Ejército a través de su comandante en jefe, que en ese tiempo era el general Pinochet, que afirmaba que los detenidos desaparecidos no existían, decían que era gente que vivía en el extranjero y que estaba bien. Se probó fehacientemente que los detenidos desaparecidos existían; no sólo eso, también cómo y dónde desaparecieron. Chile ha hecho un esfuerzo gigantesco para conocer la verdad y en él hemos participado todos, incluso las Fuerzas Armadas. Pero ahora, con estos pocos casos, pretenden descalificar este esfuerzo inmenso, que hemos hecho incluso mejor que cualquier otro país del mundo. Todo esto no sólo me disgusta, me produce un rechazo profundo.
-En la mesa de diálogo sobre derechos humanos que usted impulsó también surgió información falsa.
-Pero mucha. Cuando partimos con la mesa de diálogo, las FFAA no habían reconocido el Informe Rettig; y eso, a la larga, fue la contribución más importante de la mesa de diálogo. Costaba avanzar, la Comisión Rettig recibió más de seis mil denuncias y después de recibir los casos tuvo que calificarlos uno por uno, para luego formarse convicción sobre cada uno de ellos. El trabajo de la comisión fue muy exitoso.
-¿Por qué el Gobierno decidió ahora no reabrir las comisiones Rettig y Valech?
-Sería absurdo. Reabrir las comisiones significaría poner en duda lo que se hizo, es una locura. Todo está muy bien hecho. Además acá hubo una confusión de cosas, porque dentro de la ley que crea el Instituto de Derechos Humanos hay una reapertura de las comisiones por seis meses para revisar aquellos casos que no quedaron incluidos, pero nunca para revisar los casos anteriores.
-Las agrupaciones de derechos humanos se resisten al instituto
-Sí, y por razones que no alcanzo a entender.
-Argumentan que no tendría atribuciones suficientes para seguir persiguiendo delitos de violaciones a los derechos humanos
-En eso podría haber opiniones diferentes. Pero claramente sería un avance poder crear este instituto.
Gobierno y Concertación
-La Concertación comenzó 2008 con mal pronóstico, ¿cómo cree que ha terminado?-Optimista. Lo pondré desde una perspectiva muy cercana a lo que nosotros hacemos. Hoy la única expresión visible de la Concertación es el gabinete. Claramente hace un año, a través de las encuestas y la prensa, la gente veía un gabinete desordenado, con muchas corrientes internas, y descoordinación en el equipo político. Estoy hablando de lo que se decía, porque yo no estaba aquí, pero así se percibía. Bueno, a lo largo de este año se ve un gabinete que se ha ido afiatando, que trabaja bien y que se refleja en las alzas en las encuestas, la Presidenta sube mucho, como también sube el gabinete. Ese es un gran factor porque es aquí donde se hace Concertación, acá los ministros trabajamos sin importar si uno es DC, PS o PPD. Por eso digo que el gabinete es la única expresión visible de la Concertación. Este no es el factor decisivo, pero es un gran factor.
-¿Esa es la razón por la que no se materializó el esperado "ajuste profundo" del gabinete para afrontar el año final?
-Es que nunca hubo una idea de un cambio profundo. Siempre estuvo pensado en reemplazar a los ministros que se irían por el plazo constitucional para postular al Congreso. Nunca se pensó en una reestructuración del gabinete porque la Presidenta estimaba que las cosas estaban bien. Pero había varios ministros que estaban coqueteando con la idea de irse y por eso comenzaron las especulaciones que si se va este o el otro. No existió nunca la idea de hacer un cambio porque hubiera necesidad de dar un nuevo impulso. Finalmente sólo se fueron un ministro, Osvaldo Andrade, y tres subsecretarios.
-¿El Gobierno recuperó liderazgo?
-El Gobierno termina bien el año, la Presidenta crece en su adhesión ciudadana, hay un gabinete que se ha ido afiatando y un equipo político que funciona bien y tenemos una agenda clara para adelante. Cierro este año con gran satisfacción.
-¿Cómo ve la coalición de partidos?
-La coalición ha demostrado que sabe hacer las cosas. Finalmente se ha puesto de acuerdo en cómo elegir su candidato, fijó mecanismos para hacerlo, estableció fechas que se están cumpliendo y esto también se refleja en las encuestas. Ya vimos que Piñera tocó techo y vemos cómo los candidatos de la Concertación comienzan a perfilarse de manera mucho más potente. Terminado el proceso de primarias internas o de acuerdo político esto estará muy encaminado.
-¿Prefiere primarias o un acuerdo político para definir la candidatura única?
-Me gustan mucho las primarias porque activan a la gente, a los nuestros les gustan las elecciones y el trabajo político. Las primarias son una excelente herramienta para activar a la Concertación. Pero si se llega a un acuerdo político también es razonable, aunque habrá que buscar otra manera de producir esa reactivación. A medida que se van estrechando los plazos uno ve que las cosas se van ordenando, la gente se va uniendo y que terminaremos con un candidato muy competitivo. Como van las cosas, es muy probable que tengamos un quinto gobierno de la Concertación.
-La encuesta CEP ubica a Eduardo Frei en la mejor posición para competir con Piñera y llama la atención cómo ha ido colocándose en la carrera. Usted lo conoce muy bien, ¿Frei ha cambiado?
-Lo que ha hecho y lo que está haciendo Frei es como siempre ha actuado, con determinación, tranquilidad y visión estratégica. Pero yo no me adelantaría, hay que esperar la llegada de Insulza y ver qué pasará. Pero sea Insulza o Frei, ambos serán candidatos muy competitivos contra Piñera. Yo estoy en una posición muy notable, porque ambos son muy amigos míos.
-Tiene el corazón dividido
-Ambos son mis amigos. Y lo más curioso, que no se da muy seguido en el mundo, es que entre ellos son muy amigos, lo que garantiza una competencia muy regulada.
-Frei gobernó seis años y conoce el Estado desde dentro. ¿Eso explica las propuestas de cambios más de fondo que postula ahora?
-La carrera de Frei es muy notable. Es cosa de ver lo que ha hecho sólo a partir de 1990. Fue elegido senador por Santiago en 1989 con una gran mayoría y le ganó a lejos a Piñera, ellos ya se midieron una vez. También ganó la elección interna de la DC en 1992. En 1994 gana la presidencial con el 58% de los votos en primera vuelta, cuando había seis candidatos, entre ellos otro Piñera. Tuvo un gobierno espectacular y modernizó el país, aunque al final se vio afectado por la crisis asiática. Asume después con toda tranquilidad el sillón como senador vitalicio, contra todas las críticas. Muchos le aconsejaban que sólo fuera a votar proyectos importantes. No, él se baja del pedestal de Presidente de la República y trabaja en las comisiones del Senado como un senador más. Después es elegido senador por Valdivia y asume la presidencia del Senado. Estamos frente a una persona que tiene un currículum político pocas veces visto y con éxitos electorales notables, con inmensas cantidades de votos. //LND