
Domingo 4 de enero de 2009
El 29 de diciembre, entre los preparativos para festejar el Año Nuevo, Johnson's despidió a casi 1.100 trabajadores de sus distintas sucursales. Los argumentos de la multitienda fueron falta de liquidez en el flujo de caja; desorden administrativo; que la empresa estaba alargando demasiado los plazos para pagar el arriendo de locales y proveedores, y la próxima implementación de la ley de la "semana corrida", que incluye el pago a los empleados del comercio de los días de descanso no trabajados y que, según dijeron los ejecutivos de la compañía de Marcelo Calderón, los obliga a ajustar sus costos por remuneraciones.
Entre los echados hay 650 empleados de tiendas; 190 asistentes de ventas, cajeros y administrativos, 80 bodegueros, 40 funcionarios de la fábrica de confecciones y 120 empleados del área de créditos.
La delicada situación financiera de Johnson's había sido alertada por los mercados, tanto así que el propio Calderón anunció que vendería parte de su propiedad en Ripley que comparte con su hermano Alberto para conseguir recursos frescos y capitalizar la compañía. Los rumores que circulan en la empresa, sin embargo, indican que la guillotina podría alcanzar también a algunos ejecutivos.