
Domingo 4 de enero de 2009
Partidaria de la píldora del día después, de la inscripción automática y el voto voluntario y, además de comprometida con los derechos humanos, la diputada Karla Rubilar era quizás la parlamentaria aliancista más cercana a la Concertación. Eso hasta la semana pasada, cuando, junto a Lily Pérez, denunció nuevos casos de "falsos detenidos desaparecidos" y advirtió que conocía de más casos. Su irrupción provocó enojo y desconcierto entre sus compañeros de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara, que Rubilar preside. "Creo que la presencia de Lily Pérez en la comisión ha producido en Karla un cambio radical. La llamé para que no insistiera en sus declaraciones, le pregunté qué le pasó si ella siempre había tenido una actitud mesurada. Pero ella me contestó que éste es un tema político, por lo que hay que politizarlo. Nunca la había visto tanta prepotencia", señaló Sergio Aguiló, aún algo desconcertado. "Yo voy a pedir la censura en la próxima reunión de la comisión. El hecho es gravísimo porque puso en cuestión el trabajo de la Comisión Rettig y con ello la veracidad de las detenciones y las violaciones de los derechos humanos", agregó el diputado socialista. Mientras, colegas como Enrique Accorsi e Iván Paredes le han pedido que, al menos, deje de hablar acerca del tema. "Karla Rubilar habla como presidenta de Comisión de Derechos Humanos, pero no nos ha llamado para darnos los antecedentes o preguntarnos qué opinamos nosotros. Se anda arrancando con los tarros. Ella no se manda sola, esto es un colectivo", lanza Paredes, enojado.