
Miércoles 7 de enero de 2009
Hablando en tercera persona, como se ha hecho su costumbre en los últimos días, la diputada RN Karla Rubilar descartó renunciar a la presidencia de la comisión de Derechos Humanos, a pesar de que su destino pende de un hilo luego de la presentación de la censura en su contra concretada por el diputado socialista Sergio Aguiló.
"Esta presidenta tiene la conciencia tranquila, ha hecho lo que estimó correcto, lo que era su deber como parlamentaria, poner las denuncias en el ministro en visita, y como tiene la conciencia tranquila mantiene su cargo y será decisión de los parlamentarios de la comisión si ocupan la censura para sacarla de éste. El país juzgará", indicó.
La declaración sólo la hizo después de una conversación con la secretaria general de RN Lily Pérez y con el jefe de bancada Osvaldo Palma, quienes la acompañaron luego de que saliera de la comisión esquivando los micrófonos y repitiendo una y otra vez que no iba a hablar con la prensa, para finalmente recurrir a la necesidad de ver a su hija como mecanismo de evadir preguntas. Pérez comentó en los pasillos que era "un error" que no enfrentara las cámaras.
Es que la situación de la parlamentaria se complicó luego que los diputados concretaron la ofensiva anunciada durante la mañana, molestos con los antecedentes de que había errores y falsedades en las denuncias, de acuerdo a testimonios de las víctimas, y más aún luego de que el subsecretario del Interior Patricio Rosende ratificara que La Moneda mantenía la distancia con las denuncias de la parlamentaria.
"Los antecedentes que nosotros tenemos dan cuenta de una situación muy distinta a la que la diputada ha denunciado", dijo Rosende, quien evitó calificar de falsas las actuaciones de la parlamentaria, a la espera de lo que determine la justicia.
"Nos interesa que se investigue a cabalidad desde la perspectiva judicial toda esta situación y nos interesa también ponerle punto final a este debate porque no contribuye a nada ni a nadie, solo seguir con una herida abierta de una tragedia que no ha terminado y que no va a terminar hasta que no encontremos al último de los detenidos desaparecidos", apuntó Rosende.
Recalcó que "el gobierno ha puesto los antecedentes en manos del ministro para que las califique", subrayando que en todo caso "para el gobierno no hay antecedentes en ninguno de los casos que nos haga presumir en ninguna medida de que se trate de casos falsos".
Quien no tuvo consideraciones fue el jefe de la bancada socialista, Fidel Espinoza, quien manifestó que "cada uno de los casos denunciados por la diputada son absolutamente falsos, por lo tanto se ha pedido la censura de la diputada a la presidencia, y otros hemos pedido la renuncia voluntaria".
Aseguró que están disponibles los votos necesarios para votar favorablemente la censura de Rubilar y sacarla del cargo que la Concertación dejó en manos de la Alianza en un acuerdo que permitió elegir al fallecido Juan Bustos para la presidencia de la Corporación y que ahora es repudiado por muchos más parlamentarios de los que no estuvieron a favor entonces.
Con dureza, llamó a Rubilar a no esperar que se vote el próximo miércoles y renunciar voluntariamente. "Hay votos para la censura, pero nosotros no queremos que exista censura porque como esta señora tiene dotes artísticos va a aparecer ante el país como víctima, por lo tanto esperamos que tenga dignidad y renuncie por el grave daño que ha causado a un tema tan sensible para Chile y para quienes perdimos a nuestros seres queridos, como es el tema de Derechos Humanos".
Apuntó que la parlamentaria no sólo debe dejar el cargo, sino que además debe pedir perdón al país "por la crueldad con que ha actuado, por la irresponsabilidad política de sus actos, por el daño que ha causado a la fe pública al emitir una denuncia fraudulenta".