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  Kate y la revolución doméstica

  Kate y la revolución doméstica

  Los premios no le son ajenos. Kate Winslet los gana a pares, como le ocurrió el pasado 11 de enero con los Globos de Oro. En una misma noche fue reconocida como mejor actriz principal por "Sólo un sueño", filme en cuyo rodaje se reencontró con Leonardo DiCaprio, con quien no trabajaba desde "Titanic", y como mejor actriz de reparto por "The reader", donde figura entre las actrices candidatas este año a un Oscar, junto a Penélope Cruz. Y lo ha sido ya en otras cinco ocasiones.

Domingo 1 de febrero de 2009


-¿Le alegra ser candidata a un Oscar... de nuevo?

-La verdad es que no es algo que esté buscando cuando decido aceptar un papel. Ganar el Oscar no es mi objetivo vital. Me siento afortunada porque se reconozca mi trabajo. Si una tiene mucha, pero mucha suerte, entonces consigue que le den la palmadita en la espalda, que es lo que para mí representa una nominación. Es algo maravilloso. Pero, la verdad, cada vez que me ha ocurrido lo mismo he ido a la ceremonia sin esperar nada. Así es como he podido acudir a la ceremonia y disfrutar de la experiencia.

-Se dice que usted obligó a Leonardo DiCaprio a participar en "Sólo un sueño"¿Es cierto?

-Después de leer el guión, Leo se quedó entusiasmado. Pero la verdad es que, en cine, nada es verdaderamente real hasta que la película tiene un director y algunas fechas precisas. Así que para Leo se volvió algo concreto sólo después de que Sam (Mendes, director del filme y marido de Kate en la vida real) aceptó embarcarse en el proyecto y se fijaron las fechas para comenzar a rodar.

¿Se reencontró con el mismo Leonardo de Titanic?

-Tanto Leo como yo hemos cambiado mucho en los últimos doce años. Somos mayores, hemos vivido y tenemos mucha más experiencia... Y, sin embargo, nos parecemos mucho. Leo y yo estamos cortados por la misma tijera.

-¿En qué sentido?

-Los dos pertenecemos a familias de clase trabajadora que no tenían mucho dinero y pelearon duro para salir adelante. Los dos fuimos muy afortunados, porque comenzamos a trabajar con grandes actores y los dos aprendimos trabajando: nadie puede enseñarte cómo actuar. Se aprende de la experiencia, de los que te rodean y, básicamente, se aprende de los propios errores. Yo aprendo de mis propios errores.

-¿Se atrevería a juzgar a April, el personaje que encarna en "Sólo un sueño"?

-No es una mujer que tenga que ser juzgada, sino comprendida. No es más que una mujer a la que le tocó vivir en una época en la que no le estaba permitido explorar su verdadero ser. Tenía a todo el mundo en contra.

-¿Cuál es el verdadero problema de esta mujer?

-En parte, la dificultad de comunicarse. Lleva años sin hablar de lo que realmente importa con su marido (Leonardo DiCaprio) y se han olvidado de cómo hacerlo.

-¿Es usted diferente de aquellas mujeres de los años cincuenta?

-Una de las cosas que a mí más me conmovieron de esta película es que April Wheeler era una mujer cuyo mundo interior, al igual que el de muchas de las mujeres de su época, a mediados de los años cincuenta, era mucho más amplio que su mundo exterior. Yo soy muy diferente a ella y me costó bastante llegar a comprenderla y a amarla a pesar de todo.

-Si tuviera que compararse con April, ¿qué destacaría?

-April es una mujer muy complicada que no puede -ni sabe- expresar sus sentimientos. Me siento muy afortunada de que mi trabajo me permita expresar mis pasiones y mi costado más ardiente y decidido, por eso me conmovió tanto que April no tuviera esta misma posibilidad.

-¿Es ella una víctima de su propio verdugo?

-Creo que el hecho de que, en esa época, hubiera tantas mujeres jugando el juego y viviendo esa mentira se debía a que no había para ellas otra opción. Ese fue el comienzo de las recetas de medicamentos y los tragos furtivos antes del mediodía

-¿Una mujer valiente, pues?

-Creo que su familia le permite seguir adelante con la vida que lleva, a pesar de que la hace tan miserable. De algún modo se ve llevada a convencerse de que su vida es estupenda, porque ellos son un poquito mejores que los demás. Pero llega un momento que dice: "No podemos seguir fingiendo como si esta vida fuera la que realmente deseábamos". Admitir la verdad requiere coraje. Sí, April es una mujer valiente.

*La Vanguardia
The New York Times Syndicate

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