
Lo que hasta mediados de los 90 era una calle problema de sólo cien metros, un corredor nocturno que servía de baño público, peleas y patio de recreo de los jugadores de pool y mendicantes del sexo pagado ha visto un florecer que mutó su ADN hasta convertirlo en lo más parecido a la escenografía de un musical donde todo es gente linda y estilo.