
En el fútbol femenino, las europeas y norteamericanas la llevan, pero las latinas no se quedan atrás en sensualidad. Prueba de ello es la defensa central y capitana de la selección adulta de México, Mónica González, quien a sus 30 años pasea su esbelta figura (1,78 metros de estatura y 64 kilos de peso) por las canchas del mundo, en un equipo al que, eso sí, le ha costado ganarse un lugar en la machista sociedad azteca.