
Jueves 5 de febrero de 2009
Hace 17 años un accidente automovilístico truncó la vida de Eluana Englaro para siempre.
Su belleza y juventud quedaron relegadas a la pieza de un hospital y cubiertas por una serie de sondas que le permitirían mantenerse artificialmente con vida: estaba en coma irreversible.
Su familia esperó siete años un milagro imposible, tras lo cual inició una batalla legal para que Eluana descansara en paz.
Tras 10 años de recursos judiciales, lograron la semana pasada el anhelado permiso de la Justicia italiana para quitarle la sonda que le entrega alimento y líquido. "Es lo que ella querría", dijo su padre convencido.
Este martes, una ambulancia trasladó a la mujer, que tiene ahora 38 años, desde la clínica de Lecco (región de Lombardía) al centro privado La Quiete (en Udine), donde está destinada a fallecer.
Será su último viaje. Y nadie sabe si será fácil. De hecho, el solo paso de su ambulancia reflejó la división que su desdichado caso ha infligido a la sociedad italiana.
Era conducida a Udine por voluntad paterna avalada por la justicia italiana, lo cual comparten muchos italianos. Al tiempo grupos de católicos gritaban: "Eluana, despierta, quieren matarte".
El protocolo para su muerte asistida ya es público: durante tres días se mantendrá a la paciente la alimentación e hidratación artificiales, que serán entonces suspendidas gradualmente, pero sin retirarle la sonda nasogástrica.
Se le administrarán sedantes. Los médicos calculan que fallecerá dentro de tres semanas o de un mes, por paro cardíaco, y que no mediará sufrimiento físico, debido a su estado vegetativo.
Así lo sostiene el responsable del equipo de voluntarios que ayudará a morir a Eluana, el anestesista Amato De Monte: "No sufrirá porque está muerta desde hace 17 años".
Del mismo parecer es el anestesista Mario Riccio, quien fue el encargado de ayudar a morir en 2006 al italiano Pier Giorgio Welby al retirarle el ventilador que lo mantenía con vida.
"Ella no puede sentir hambre, sed o dolor" porque "los estímulos dependen de la corteza cerebral que en este caso no funciona".
DUDAS
No todos, sin embargo, comparten la seguridad del equipo médico que desconectará a Eluana. No son pocos los facultativos que ponen en duda que la mujer no sufrirá después de que se le suspenda la hidratación y alimentación.
Giuseppe Napi, neurólogo y director científico de la Fundación Mondino de Pavía, indicó que "el dolor es una reacción primordial que se puede experimentar incluso en condiciones de total inconsciencia", así como "no se puede excluir que una persona en estado vegetativo no lo pueda experimentar".
Lo mismo cree el director científico del Instituto para el estudio de los tumores de Milán, Marco Pierotti, aseveró que "nadie puede decir con total seguridad lo que está sintiendo Eluana Englaro".
Pierotti, miembro de la Asociación de Médicos Católicos, agregó que puede asegurar "que retirar la alimentación e hidratación puede comportar consecuencias extremadamente dolorosas".
Ante tal incertidumbre, la sociedad médica interdisciplinaria "Prometeo Galileo", pidió realizar una resonancia magnética a Eluana Englaro para "saber si sufrirá cuando le desconecten la sonda.
Para evitar posibles denuncias por eutanasia, el grupo de 15 médicos que asistirá a Eluana las 24 horas ha depositado en los juzgados de Udine el protocolo pormenorizado con las prácticas que seguirán. Eluana, en tanto, nada sabe de la polémica que ha causado su caso. Menos, que su suerte ya está echada.