
Sábado 7 de febrero de 2009
La semana comenzó con el alto impacto que provocó la trágica muerte de Catalina Reyes Morales, estrellada en el suelo tras caer del departamento del futbolista Gary Medel en el noveno piso de un condominio en Huechuraba. Catalina había sido madre a los 16 años y su hijo cuenta a la fecha sólo dos. Catalina estudiaba en un colegio subvencionado de Conchalí, le gustaba salir y era alegre, también, juntarse con sus amigos en una plaza del sector. Allí, esa noche consumió cerveza y algo más, confidenció una de sus amigas. Una primera revisión del cuerpo arrojó cicatrices anteriores en sus antebrazos.
El ídolo de turno de la Roja tiene 21 años. Nació y creció en La Palmilla. De allí saltó a los medios, el lujo y la opulencia a punta de goles y algo más: su porfiada costumbre de conducir sin licencia, dos accidentes automovilísticos sin lesionados (uno de ellos mientras conducía bajo los efectos del alcohol), una riña fuera de una discoteque, su juego violento en la cancha que lo hizo conocido como Pitbull.
Las historias de estos dos jóvenes coincidieron esa fatídica madrugada, dejando una estela de dolor y tristeza en sus familias y cercanos. Pero también les dieron a los chilenos la posibilidad de reflexionar sobre la juventud actual, sus gustos y costumbres, sus perspectivas de desarrollo, el rol de los padres, de los medios y de los adultos que manejan el negocio del balompié nacional. Ojalá el debate no se agote con los ejemplares de los medios que contaron los hechos y la preocupación por los jóvenes, especialmente los más vulnerables, perdure en el tiempo.