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  Obama versus Beckham en la palestra del Mundial

  Incluso en el peor de los tiempos económicos, hay 12 postulantes a través del planeta dispuestos a gastar lo que sea. Las figuras del Presidente estadounidense y del astro británico surgen como referentes de diversas postulaciones.

Sábado 7 de febrero de 2009

¿EL EFECTO Barack Obama o la pinta David Beckham? Es una definición apretada cuando se compite por organizar eventos deportivos mayores en estos días. Chicago, territorio muy propio del nuevo Presidente norteamericano, ha pasado desde la elección de la esperanza a casi una expectativa de que la ciudad ganará la votación de octubre para albergar los Juegos Olímpicos de 2016. Y la Federación de Fútbol de Estados Unidos insinuó su candidatura a las copas mundiales de 2018 ó 2022, bajo la inspiración de Obama. Al Presidente le gusta el fútbol; sus hijas aparentemente lo encuentran un juego divertido. Y, al declarar que Estados Unidos tiene todo lo necesario para ser la sede de otra copa del mundo, Sunil Gulati, el profesor de economía que dirige la federación estadounidense, claramente cree que el cambio en la Casa Blanca mejora sus posibilidades de traer el torneo a casa.

Señales para los pueblos

El problema de Gulati tiene once niveles. Incluso en el peor de los tiempos económicos, hay actualmente 12 postulantes dispuestos a gastar lo que sea por un campeonato del mundo. La FIFA aseguró al cierre de las inscripciones que recibió 12 postulaciones formales en Zurich, Suiza. Provinieron de Japón, Australia, Indonesia, Qatar, Corea del Sur, Inglaterra, Rusia, México, Estados Unidos y Egipto, además de dos candidaturas conjuntas de Holanda-Bélgica y España-Portugal (informes provenientes de El Cairo indicaron que el anuncio de la FIFA sobre su única postulación africana pudo haber sido prematura).

China y Canadá decidieron no postular, pero es tan grande la oportunidad para que las naciones hagan una declaración de intenciones positivas más allá del actual lío financiero, que muchos países estaban dispuestos a buscar el apoyo de sus gobiernos para este ejercicio que requiere 11 estadios modernos con capacidad para al menos 40 mil personas y uno para 80 mil destinado a los partidos de inauguración y clausura.

Si hacemos una pausa para considerar el pánico en Londres, donde el presupuesto para montar y proteger los Juegos Olímpicos de 2012 escala a una tasa alarmante, ahora que el financiamiento corporativo privado desaparece, nos hacemos de un cuadro en el que países de todas partes buscan buenas señales que prometer a sus pueblos en el futuro. La apuesta del fútbol va más allá de los costos de la infraestructura necesaria en los que está incurriendo Sudáfrica, anfitrión en 2010, y Brasil, en 2014. La FIFA quiere una dosis de rotación, aunque ya no es obligatoria. Eso hace de Europa el destino esperado para 2018, y a Asia, que para efectos de la FIFA no incluye a Australia, favorita para 2022. La votación para cada uno de estos torneos se efectuará en diciembre del próximo año. Por lo que si el comodín de EEUU es Obama, necesita confiar en que la percepción mundial hacia el Presidente se mantendrá para entonces. Y si no es así ¿cómo entra Beckham en la ecuación?

El factor Beckham

Beckham es inglés. Fue usado como "embajador", un astro para avalar la postulación victoriosa a organizar los JJOO en Londres. Hoy, no logra decidirse si su corazón, y su producción de dinero, pertenecen a Estados Unidos o a Milán. Cuando Beckham fue liberado de su contrato supuestamente de 250 millones de dólares con Los Angeles Galaxy para jugar por AC Milan, el planteamiento fue que necesitaba algo de práctica para seguir jugando a los 33 años de edad. Fabio Capello, entrenador de la Selección Inglesa, le había dicho que debía jugar en una competencia mejor que la Major League Soccer para mantener su camiseta de Inglaterra.

El trato consistió en que el Galaxy lo prestó por un par de meses. Pero Beckham, que se presenta como el catalizador para construir un mejor futuro para el fútbol en EEUU, ha jugado mejor de lo esperado en Italia. Milan está tratando de conservarlo, sugiriendo incluso que Beckham, cuya familia sigue en California, compre él mismo su salida del Galaxy. El pobre y viejo Galaxy tiene un doble problema porque Landon Donovan, una estrella más real de lo que ha demostrado Beckham en Estados Unidos, enfrenta una dicotomía parecida. Donovan, máximo goleador histórico de la Selección de EEUU, está en la cúspide y se encuentra en su tercer intento por triunfar en la Bundesliga alemana. Está a préstamo del Galaxy en el Bayern Munich, anotando goles (al menos en los amistosos) y va a ser tentado a continuar en Munich si la oferta se extiende.

Se puede apostar a que Beckham será reclutado para ejercer su considerable encanto en el comité ejecutivo de 24 miembros de la FIFA, mientras se desarrolla la campaña de persuasión por los votos para la Copa del mundo.

El peso español

Los libros de las postulaciones, esos copiosos expedientes que detallan las minucias de cada estadio, aeropuerto, sistema disponible de seguridad, deben estar en manos de la FIFA en mayo. Algunas presunciones de que, por ejemplo, las confederaciones continentales votarán en bloque por su candidato preferido son sólo eso: presunciones. Europa tiene ocho representantes en el ejecutivo de la FIFA, pero al 2 de febrero había presentado cuatro postulaciones. Sepp Blatter, presidente de la FIFA puso un gato entre las palomas al decir que el ejecutivo no respaldaría candidaturas conjuntas... pero podría tener que explicarle esa declaración no oficial a Ángel Villar.

Villar preside la Federación Española. Hizo la sugerencia perfectamente factible de que España, en su condición de campeón de Europa y con su infraestructura establecida, se una a Portugal, que en 2004 recibió mucho apoyo y dinero europeos para organizar la Eurocopa en cinco estadios nuevos. Villar es vicepresidente senior de la FIFA. Dicen que tiene peso entre los miembros de habla hispana de ese comité ejecutivo.

Amparados en Obama

En cuanto a los otros, Australia aporta una trayectoria probada en la realización de grandes eventos internacionales, en un entorno tan seguro y entusiasta como ninguno en la Tierra. Indonesia tiene una masa increíble de aficionados. Qatar cuenta con el dinero del petróleo para construir infraestructura, y Corea del Sur nos recuerda que aún tiene los estadios de 2002. México tiene hasta la fecha dos apasionantes copas mundiales. EEUU tiene gratos recuerdos de 1994, cuando las corporaciones estadounidenses que auspiciaron a la FIFA produjeron un campeonato memorable. Gulati piensa que puede mejorar aquello. Enseña en la Universidad de Columbia en Nueva York, a la que asistió Obama, y ya jugó su carta de ases. "Para quienes viajamos bastante por el mundo", dijo, "no creo que haya duda alguna acerca de todo lo que ha dicho el Presidente Obama, acerca de todo lo que defiende, de todo lo que ha hablado en términos de abrirse al mundo. Tenemos ahora un Presidente que es una luz orientadora para los cambios. Y pensamos que él puede ser una figura inspiradora para nuestra postulación".

¿Obama por Estados Unidos, Beckham por Inglaterra? De ustedes depende, FIFA.

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