
Domingo 8 de febrero de 2009
La incorporación laboral femenina y el crecimiento del empleo asalariado son dos fenómenos que han marcado el dinamismo de la fuerza de trabajo y del empleo de los últimos cuatro años. Para el 2008 la tasa de desempleo fue en promedio de 7,8 por ciento, experimentando un aumento respecto de 2007 y con importantes variaciones en dichas categorías. Sin embargo, debido a la desaceleración de la actividad hacia fines de año, las cifras de empleo y desempleo empezaron a reflejar la nueva situación que enfrenta el mercado del trabajo.
De acuerdo al comportamiento estacional de la agricultura, la tasa de desempleo de octubre-diciembre en lugar de disminuir se mantuvo igual respecto del trimestre anterior. Ello debido a que las cifras del empleo en una de las actividades más sensibles al ciclo económico como la Construcción mostraron bajas en casi todas las regiones (en 11 de las 15 regiones), aunque en mayor proporción en la Región Metropolitana, donde el desempleo aumentó.
La ocupación disminuyó también en Minería y Servicios Sociales, Comunales y Personales. Como resultado, la ocupación total creció menos que años anteriores, afectando esencialmente a los hombres, donde recayó la mayor incidencia de la desocupación.
Reflejando la heterogeneidad de las regiones, el mapa del desempleo también fue y es diverso. Las mayores o menores incidencias de la ocupación según ramas de actividad y de la fuerza de trabajo mostraron contrastes. Según las últimas cifras entregadas por el INE, en ocho de las 15 regiones el desempleo aumentó (en I, IV, IX, XI, XII, XIII, XIV, XV), mientras disminuyó en las siete restantes. Las regiones de Valparaíso (10,1%), Araucanía (10,2%), Arica y Parinacota (8,6%), Biobío (7,9%) y Metropolitana (7,7%) fueron las que registraron índices superiores al nacional.
Con todo este panorama, las variaciones en doce meses de los principales indicadores de empleo y desempleo nacionales se vieron afectadas, dando cuenta de la desaceleración de la fuerza de trabajo y de la ocupación, principalmente en las ramas de Construcción, Transporte y Comunicaciones y Servicios Financieros.
Aunque las cifras son publicadas en la modalidad de trimestre móviles, y muestran una situación promedio trimestral de los indicadores, el último período publicado refleja ya la incidencia del mes de diciembre, generando impactos de diversidad sectorial y regional. Estos impactos ocurren también a distintas velocidades, de la misma manera que en la relación entre el empleo y la actividad hay períodos de rezago en sus comportamientos cíclicos. LND
*Economista del Departamento de Estudios Laborales, Instituto Nacional de Estadísticas.