
Martes 10 de febrero de 2009
"Sí, nos ha dejado", fue la escueta confirmación de Beppino Englaro, padre de Eulana, la mujer italiana que durante 17 años permaneció en estado vegetativo luego de sobrevivir a un accidente automovilístico en 1992, hasta ayer, cuando a las 8 de la noche falleció.
"Hice todo solo, lo llevé a este nivel y quiero terminar solo", dijo Beppino Englaro, en diálogo telefónico con la agencia Ansa, con la voz entrecortada por el llanto.
Los médicos de Eluana dijeron que su problema de salud era irreversible. A fines del año pasado, su padre ganó el pleito legal que mantuvo por una década para permitir que le quitaran a su hija las sondas que la alimentaban, bajo el argumento de que eso era lo que ella deseaba.
Pero el Gobierno italiano, respaldado por el Vaticano, había presionado para mantenerla con vida, emprendiendo una carrera contra el tiempo para que se aprobara en el Parlamento una legislación que prohiba retirar el suministro de agua y alimentos a los pacientes incapaces de tomarlos por sí mismos.
Al momento de conocerse el deceso, los senadores estaban debatiendo la propuesta de ley gubernamental. Una vez trascendida la noticia, los legisladores pidieron un minuto de silencio por Eluana.
Funcionarios gubernamentales prometieron ayer por la noche aprobar la legislación incluso cuando era demasiado tarde para salvarla.
DE IMPROVISO
El neurólogo desde hace años de la mujer, Carlo Alberto Defanti, afirmó ayer que su muerte se debió a "una crisis respiratoria" que ha acabado con su vida "de improviso".
Defanti aseguró a la agencia AGI que no se esperaba la muerte de Eluana, ya que sólo habían transcurrido tres días desde que se interrumpió su nutrición, en circunstancias en las que se estimaba que viviría entre 12 y 14 días.
Se espera que hoy, Antonio Biancardi, fiscal de la Udine, ciudad donde se encuentra la clínica donde permanecía hospitalizada la joven, decida si se le practica o no una autopsia al cuerpo.
PROFUNDA TRISTEZA
"El Gobierno siente una profunda amargura por no haber podido salvar una vida", comentó el Premier Silvio Berlusconi, cuya actitud ante el caso había generado controversias, ya que había evitado pronunciarse sobre Eluana durante los 10 años que duró la batalla legal del padre, y recién el viernes decidió presentar un decreto "para salvar" a la mujer.
Algunos vieron su cambio de actitud como una manera de que no lo acusaran por no prestar la ayuda correspondiente a la mujer.
El Presidente de la República, Giorgio Napolitano, se negó a firmar el decreto que ordenaba volver a alimentar a Eluana por considerarlo "anticonstitucional", provocando así un conflicto de poderes sin precedentes en Italia.
"Ante un epílogo tan trágico, el silencio de todos es la forma de mayor respeto y participación", declaró Napolitano.
La mayoría de las fuerzas políticas, tanto de la oposición de izquierda como del Gobierno, solicitan ahora una ley sobre el testamento biológico.
El portavoz vaticano, Federico Lombardi, dijo ayer que esta muerte debe ser para todos "un motivo de reflexión y de búsqueda responsable de las vías mejores para acompañar con el debido respeto el derecho a la vida, al amor y al diligente cuidado de las personas más débiles".