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  "Si no me subo al carro, quedo obsoleto"

  "Si no me subo al carro, quedo obsoleto"

  Fue el hombre clave de Chilevisión durante diez años, pero ahora se pegó un doble salto: a TVN y a la era digital. Alejandro Guillier conducirá en el canal 24 horas sólo noticias. Rodeado de un equipo de periodistas jóvenes en TVN, no quiere quedarse debajo del tren hacia el futuro. Este es Guillier versión 2.0

Domingo 22 de febrero de 2009

"¿Aló? Hola, hola, cómo estás. Sí, acá estoy, pero de suche. Nada de jefe. No, no, no. Acá soy un obrero más". Entonces Alejandro Guillier, ex presidente del Colegio de Periodistas, hombre clave de las noticias durante años, cuelga el teléfono riéndose. Está en su oficina nueva: un espacio moderno, pero pequeño en TVN. Ahí, en la sección de prensa, se está cocinando el nuevo proyecto del canal: El canal 24 horas sólo noticias que el 4 de marzo saldrá al aire. Y ahí está Guillier, bien terneado, con su barba impecable y tomando tecito para rehidratarse después de un arduo partido de tenis y listo para debutar en la era digital de canales segmentados. Según él, como un simple conductor de noticias. Pero lo cierto es que Guillier es más. Es la nueva apuesta de TVN y su rostro ya cuelga de un cartel inmenso en las puertas del canal de todos. Porque en el nuevo canal sólo noticias no sólo conducirá noticiarios de la tarde. También hará entrevistas de actualidad todas las noches en el programa "Mano a Mano" y además tendrá un programa de debate político en la señal abierta. Mientras, él dice que está fascinado. Aprendiendo de los "lolos" que se manejan como pez en el agua en estos nuevos lenguajes de la televisión del futuro. Para allá quiere ir él. Por eso aceptó esta propuesta y dejó Chilevisión después de 10 años al frente del noticiario central y como emblemático panelista de "Tolerancia Cero".

El viernes 12 de diciembre se despidió de sus televidentes en el noticiario y el domingo 14, sus compinches de "Tolerancia Cero", Fernando Paulsen, Fernando Villegas y Matías del Río, lo despidieron emocionados. Al día siguiente, Guillier puso sus cositas en una caja de cartón, se sacó fotos con la señora que le hacía el aseo en su oficina, se despidió de los trabajadores y pocos días más tarde, asistió al paseo de fin de año donde quisieron que dijera unas palabras de despedida. Él no quiso. En realidad, no pudo.

-¿No se pegó una lagrimeada al irse del canal?

-En el noticiario que despedí el viernes, sí. Pero en Tolerancia Cero no porque entré en broma. Traté de tomarlo así. En el paseo de fin de año del canal, los trabajadores del sindicato me ofrecieron hablar, pero preferí que no porque estaba muy emocionado, no quise quebrarme.

-¿Es cierto que esto pilló de sorpresa a los ejecutivos del canal?

-Algunos estaban afuera de Chile, otros acá. Jaime de Aguirre andaba en Francia comprando películas. Pero todas las negociaciones son así: te llaman de otro medio de comunicación y si te interesa, llegas a acuerdo. Y apenas llegué acuerdo, informé al sindicato porque se iba a hacer público. Además, no era una negociación, la decisión estaba tomada. No te puedes ir de a poco diciendo: "Parece que me voy". Ahí generas la expectativa de que estás negociando, empiezan las ofertas y a mí no me parece regatear. Es forzar al otro. Si no te lo ofrecieron es porque no te tenían contemplado nomás. Pero eso de que terminamos peleados no es cierto. Si hubieran estado molestos, me habrían sacado de pantalla y no fue así: mi salida fue muy bonita y me regalaron un reloj precioso que no me atrevo ni a usar.

-¿Después le hicieron saber de esa sorpresa de su salida?

-Jaime me dijo: "Pero cómo no me dijiste". Pero no podía. Eso tiene que ser súper limpio. Además, cuando tu contrato llega a su fin, todos saben que esa posibilidad existe. Pero cuando me fui les dije a mis colegas: Chilevisión no se va a ver afectado por mi ida, sino positivamente. Sentía que había cumplido mi ciclo y que el canal debía dar un nuevo salto. Voy a echar de menos desde luego a la gente de "Tolerancia Cero", pero también a la gente de las noticias. Yo era muy amigo de los camarógrafos, me invitaban a sus asados y partidos. También a mi equipo directo y la Julita Peñaloza, la maquilladora y funcionaria más antigua del canal. Ella no dejaba que nadie más me maquillara. A veces estaba maquillando a otra gente, llegaba yo y los sacaba para maquillarme a mí. Yo le decía en broma que era mi polola.

-Si Piñera sale presidente, ¿cambiará la manera de hacer periodismo en Chilevisión?

-El fenómeno fue al revés: cuando a Piñera se apasionó con la idea de comprar el canal, fue porque vio virtudes de una empresa sana. En diez años Chilevisión se transformó en un canal liberal y pluralista y creo que Piñera se dio cuenta de que era un lugar bueno para entrar: con suficiente apertura y a la vez, bien gestionado porque a él no le gustan los malos números ni en sintonía ni en plata. El canal ya tenía números azules cuando Piñera lo compró.

-¿Se conversó en prensa el tema de las eventuales presiones?

-Sí, la idea era que Piñera no aplastara Chilevisión, que no fuera el canal de Piñera.

-Pero, ¿si fuera el canal del presidente?

-Ahh, ahí tendrán que evaluar. Evidentemente que se generaría un problema de imagen. Pero yo garantizo que cuando yo estuve, Piñera se comportó como un caballero y respetó rigurosamente la libertad de cada uno.

-¿El énfasis en noticias policiales, en la inseguridad ciudadana, no tenía que ver con él o con la derecha?

-Hay que hacer memoria: yo llegué el '99 y Chilevisión ya tenía dos fortalezas: policía porque tenía buenos reporteros en esa área y deportes. Fue algo que se dio. Cuando llegué, pusimos más contenidos de política y de opinión: generamos "El Termómetro", "Tolerancia Cero", y los periodistas empezaron a tener cierta capacidad de trabajar las notas con mirada. Después se le dio enjundia a programación que fue saliendo de prensa, con el estilo crítico de siempre.

-Usted dice que no hubo censura, pero sí autorregulación, ¿en qué se notó eso?

-Bueno, hay un tema de etiqueta, pero yo nunca me autorregulé. Una vez estaba reunido el grupo Iberoamérica cuando lo compró Prisa. Era la primera vez que venían los ejecutivos españoles a Chile. Llegué sin conocer a los grandes jefes y pasé derechito a la zona de los sushis y justo aparece Piñera detrás mío. Los ejecutivos españoles lo reconocieron y lo invitaron. Él se paró y me hizo señales de lejos. Y me presentó: "Este hombre es mi mayor detractor en Chile". Después conversamos animadamente toda la noche, pero nunca dio instrucciones.

-Quizás sabía que usted le iba a parar el carro.

-Yo no lo habría parado en seco, solamente no le habría hecho caso que es distinto. Yo escucho, atiendo y después hago lo que yo pienso.

Capitán futuro

-¿Ya está bien instalado en TVN?

-A estas alturas, estoy casi habituado. Cuando me fui de acá, éste era un canal chiquito, ahora es desproporcionadamente enorme para los tamaños a los que estoy acostumbrado. Para tener reuniones tengo que atravesar todo el canal y además por laberintos, subir escaleras, bajar pisos. Las dos o tres primeras veces andaba perdido. Ahora llego más o menos.

-¿Por qué a usted le interesa ser parte de esta televisión del futuro?

-Porque es aprender a mirar las cosas de otra manera. Estamos acostumbrados a la tele tradicional, que va en horarios definidos a priori, donde el público no decide a qué hora ver noticias. En la televisión 24 horas el concepto es noticias en desarrollo, no la versión final. No ofreces algo hecho, sino que vas participando en su proceso de construcción. Es vivir la noticia, no sólo presentarla. Además, la televisión actual es vertical, pero ahora tenemos que inventar programas con participación ciudadana e interactividad, con público que reacciona a lo que tú estás preguntando. Acá estoy trabajando con puros cabros jóvenes que entienden estas nuevas formas de comunicación y su lenguaje. Y si no te subes al carro, terminas quedando obsoleto, como el gran problema que tiene la Concertación: supo ofrecer una fórmula para resolverles los problemas a los chilenos en un momento. Pero el estilo de gobernar que funcionaba, hoy ya no funciona.

-¿Qué quiere la gente ahora?

-Participar en los problemas que a ellos les interesan. Las comunicaciones van llevando la delantera en ese cambio que también va a pasar en otras esferas de la sociedad. Así, la clase política va a tener que ser capaz de escuchar de verdad a la gente y generar formas de tomas de decisiones que no pueden estar enclaustradas en palacios ni en dependencias públicas. La gente quiere a autoridades cercanas, no al tipo que se las sabe todas. Lo del ex Presidente Lagos no fue sólo el tema Transantiago, fue una forma de gobernar que llegó a la excelencia, pero ese estilo del Capitán Planeta, del gran estadista que se las sabe todas, ya no es lo que la gente quiere, sino que los escuchen intuitiva y empáticamente. Eso es más que un Estado eficiente, es un Estado cercano. Quien se da cuenta primero de eso, va adelante. Por eso para mí, un viejo, esto representa la posibilidad de participar en una nueva televisión donde los que más saben son los jóvenes, quienes tienen otras maneras de hacer las cosas, no tienen trancas con el pasado y están mirando hacia delante. Creo que ese es el salto que tenemos que dar ahora en el país.

-¿Pero Alejandro Guillier es un periodista digital?

-No, no, soy todo lo contrario y por eso estoy fascinado.

-¿Es cierto que recién usa celular?

-Sí y lo estoy aprendiendo a usar. Lo uso para llamar por teléfono, pero eso de andar sacando fotos o mandando mensajes de texto, nada, nada. Por eso mismo, como no estoy metido dentro, me alcanzo a dar cuenta de que para allá va la cosa. Las generaciones anteriores, formadas en torno al libro, tenemos un pensamiento lineal con la idea del progreso donde todo tiene una finalidad. Pero para los jóvenes lo esencial es la búsqueda, el sentido se va descubriendo. Ahora el joven no sabe adónde llegar, siempre vive un proceso, no un fin. No tiene que esperar el final de la vida donde todo lo anterior es sacrificio, algo muy propio de la visión cristiana. Olvídate, ahí se te pasó lo mejor de la vida. No me quiero quedar fuera de eso.

-Pero la gente lo va a ver menos que antes.

-Pero la televisión del futuro va a ser así: más segmentada. Cuántos hogares de clase media tienen cable ahora. Muchos. Yo veo las novelas policiales, con mi señora nos fascinan. A lo que voy es que a la larga todos vamos a hacer lo mismo: todos los noticiarios van a ser 24 horas. Y vamos a competir con ellos, el cable y el satélite, y vamos a tener que marcar la diferencia para tener nichos de público. Eso es más democrático y plural. Y uno no va a ser la estrellita de la tele, y qué. Si la vida no te cambia por eso. Te cambia cuando estás haciendo un aporte de verdad. //LND

La Nación

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