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  "La Iglesia no ha cambiado "

  "La Iglesia no ha cambiado "

  La actriz vuelve por el Oscar con "Doubt", filme de John Patrick Shanley basado en su propia obra de teatro, en el que interpreta a una monja que en la década de los sesenta se enfrenta a un cura.

Domingo 22 de febrero de 2009

Ha ganado el Oscar en dos ocasiones ("La decisión de Sophie" y "Kramer vs. Kramer")y con la de este año acumula quince nominaciones, y muy cerca de cumplir los sesenta años siempre está dispuesta a hacer aquello que no se espera de ella. La actriz Meryl Streep sigue trabajando intensamente y vuelve por el Oscar con "Doubt", filme de John Patrick Shanley basado en su propia obra de teatro, en el que interpreta a una monja que en la década de los sesenta se enfrenta a un cura (Philip Seymour Hoffman).  

-Debe ser gratificante interpretar a un personaje que al comenzar el filme aparenta ser de una manera y luego termina siendo de otra.  

-Es cierto. Pero es que así somos en la vida: siempre estamos prejuzgando a los demás Cuanto más contradictorios y complicados son los personajes, más interesante es interpretarlos y más nos identificamos los actores con ellos. Es que, en el fondo, todos somos complicados.  

-¿Cree que la Iglesia, en lo referido a las mujeres, ha cambiado desde la época que retrata hasta hoy?  

-No demasiado.  

-Su personaje es el de una pionera al enfrentarse con un sistema tradicionalmente muy machista

  -Así es, de alguna manera la Iglesia funciona como el ejército, uno no puede saltarse los rangos.  

-¿Por qué cree que su personaje se comporta así?  

-John Patrick Shanley nos dijo que le interesaban las personas que no estaban en la escala de poder y esa es la razón por la que le interesaban las mujeres, especialmente las monjas. Lo más importante es interesarse por el otro y ser capaz de ponerse en su piel. Hace poco, intentaba explicarles a mis hijas que en 1967, después de graduarme en enseñanza secundaria, planeaba seguir estudiando. Pero, en esa época, para una mujer seguir estudiando significaba la posibilidad de conocer a alguien, casarse y, de paso, quizás aprender algo. Las profesiones entre las que podía elegir no eran muchas: maestra, enfermera, peluquera, actriz Derecho, jamás. Era un mundo completamente diferente, y no fue hace tanto tiempo por lo menos para mí, claro. Este año mi hija ingresa en la Universidad de California y hay sesenta mujeres inscritas por cada cuarenta varones. Las cosas han cambiado muchísimo en general, sin embargo, no sucede lo mismo en las instituciones más poderosas, como la Iglesia, que sigue manteniendo sus jerarquías. Ahora todavía parece imposible que algún día veamos a una mujer decir misa.

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