"¿Querrá comprarse algo por acá?", se pregunta en voz alta doña Carmen, pobladora de Galvarino, cuando divisa que, a escasos metros suyo, el candidato presidencial de la derecha, Sebastián Piñera, avanza rumbo a la Plaza de Armas de la comuna, ubicada a 50 kilómetros al noroeste de Temuco. La ironía a lo Stefan Kramer desata risotadas de las dos mujeres que la acompañan. A los pocos minutos, sin embargo, el trío se deja encandilar por el abanderado opositor, que a cuatro años de su primera campaña por La Moneda, parece haber aprendido que ciertos cantos de sirena son ciento por ciento efectivos a la hora de conquistar electores.
"El senador Alberto Espina es un mentiroso porque me dijo que en Galvarino estaban los campos más lindos de Chile, el mejor aire del país, pero se le olvidó decir que aquí vivían también las mujeres más lindas", declama frente a la pequeña multitud que se ha convocado para oírlo y que ríe de buena gana. Doña Carmen y sus contertulias olvidan el poderío financiero del aspirante a palacio, las suspicacias que causa su participación en mercados regulados y su apetito bursátil. Por un segundo, pertenecen a la casta de las "más guapas" del mundo y eso le basta a Piñera para sumar pocos pero útiles votos.
Es la tónica del periplo que el abanderado de Renovación Nacional y la UDI inició el martes por el sur del país, y que debería llevarlo también a otro medio centenar de localidades en las regiones de los Lagos y los Ríos. El recorrido es por aire gracias al helicóptero Robinson 44 que el mismo Piñera pilota y por tierra, dependiendo de las condiciones climáticas, y contempla encuentros con adherentes, "cabildos abiertos" que en la práctica son también citas con sus simpatizantes y cumbres con alcaldes, sean éstos de la Alianza o de la Democracia Cristiana.
Este último punto fue el que más polémica levantó en la semana, debido a la molestia que causó en la DC la posible confusión que podría generar en el electorado de centro el que sus jefes comunales aparezcan acompañando al líder opositor. A cientos de kilómetros de Santiago, sin embargo, las aprensiones de la cúpula falangista no encontraron eco en los alcaldes de la tienda y Benigno Quiñones, en Purén; Renato Hauri, en Lautaro, y Miguel Hernández, en Galvarino, posaron sin pudor con el presidenciable RN. "Distinto sería si estuviera don Eduardo Frei por estos lados y nosotros prefiriéramos reunirnos con Piñera", comenta uno de ellos, en una crítica velada a la labor proselitista de la Concertación, cuyo principal abanderado todavía no inicia el trabajo territorial.
La premisa en provincia es simple: lo importante es que una figura de relevancia nacional se tome el tiempo de pisar pueblos tan alejados como Ñancún o Curarrehue. Si eso se da, poco importa si ese personero es oficialista u opositor. Y la apuesta de Piñera es que, si llega primero a Curacautín o Reigolil, obtendrá la lealtad de los escasos habitantes y, a la larga, la suma de sufragios que le permita alcanzar el poder.
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| SIMPÁTICO.- Una ley no escrita de un candidato es que nunca debes negarte a besar una guagua, aunque la guagua no quiera. |
Este es su segundo intento por ser presidente y el inversionista exuda hambre de triunfo. De la locomotora arisca y poco afable de hace algunos años quedan sólo algunos rasgos, como aquellos tics nerviosos que le hacen juntar el hombro con la oreja y acomodarse la camisa más de lo necesario.
En lo concreto, Piñera ha aprendido a ser candidato: sonríe casi todo el tiempo, pone cara de atención cada vez que alguien le habla, toma nota de las múltiples peticiones que recibe, asegura que "lueguito llegará El Negro" su hermano cincuentón y símbolo de la haraganería financiada que genera, inexplicablemente, simpatía y abraza a cuanta dama le pide "una fotito".
Hasta bromea con la animadversión que le tiene a este periódico. "No quiero ni saber en qué maldades anda ", dice en cuanto nos divisa. "Mejor que me prepare para el domingo, porque de angelical, la pura cara", subraya, para después relatar en conferencias locales que La Nación lo trata "muy mal siempre". Pero la queja, en esta versión Piñera 2009, va con carcajada de regalo.
Tatán tiene un Robinson 44, no un Toyota
El incorporado "switch" campañero no evita, sin embargo, que el cronograma establecido se cumpla casi a la perfección. Todo es veloz. Noventa minutos como máximo en cada sitio al que llega, tiempo que, por lo general, incluye media hora para encontrarse con sus partidarios en clubes sociales o plazas públicas. Aquí Piñera despliega un stock de tallas aprendido: "Cuando hace décadas veníamos por acá con mi tío, el obispo Bernardino Piñera, atravesábamos en burro, en carreta, en lo que hubiera para hacer misiones, y El Negro confesaba a las jovencitas bellas"; "En mi familia las cosas estaban muy claras desde un principio. Algunos servían para trabajar y otros para pasarla bien. A mí me tocó trabajar Al Negro, ustedes ya saben".
Otro tercio del tiempo destinado a la localidad de turno se utiliza en una entrevista radial, que también se aprovecha para reforzar ciertos ejes conceptuales. "Esta es una región empobrecida, pero no pobre, porque tiene enormes riquezas naturales"; "El pueblo mapuche es un pueblo pacífico, trabajador, amable. Lamentablemente hay grupos organizados que se infiltran. A ellos les digo, en nuestro Gobierno los vamos a combatir con todas las fuerzas de la ley", son las frases más recurrente. Y, por supuesto, la sagrada mención al hermano flojo: "Esta mañana, después de depositarle al Negro ".
Y, claro, también los encuentros con las autoridades locales, los cuales reserva para atender las consultas de los medios. Ajetreada e intensa, cada jornada se aprovecha al máximo. Las provincias de Malleco y Cautín son barridas a bordo del Robinson 44.
-¿No es ostentoso hacer una gira en helicóptero?
-Esa es una tontería. El helicóptero es un medio de trabajo. Voy a usar todos los medios para estar cerca de la gente. Soy piloto El miércoles tuvimos un problema, porque íbamos con el senador Alberto Espina, el diputado Gonzalo Arenas y Cristián Barra y todos pesaban más de cien kilos. Así es que estábamos justos en el peso. Ahora voy a tener pasajeros más livianitos Lo que quiero decir es que hay que tener pericia para conducir el Robinson 44.
-Y poder adquisitivo.
-Este helicóptero es el más vendido. Es como un Toyota. Fiel, cumplidor, y me lleva hasta las comunas más apartadas. Y a la gente le gusta ver el helicóptero, preguntan dónde va a aterrizar.
Algo de cierto hay en eso. Donde va, grupos de personas se agolpan en las canchas solicitadas, en su mayoría a Carabineros, para verlo descender. Pero también es falsa la analogía. Un helicóptero no es un Toyota. No hay miles de personas que posean uno. En Chile, sólo alrededor de cincuentas empresarios han podido adquirir un transporte particular de este tipo, los mismos que están en la lista de los más ricos del país. En esta excelsa nómina, Piñera tiene un sitial destacado.
Con todo, las finanzas del accionista de Lan y dueño de Chilevisión, así como su estilo Berlusconi, parecen no ser algo relevante para quienes se aglutinan a esperarlo y oírlo. Entre besos y fotos, el Piñera ultramillonario se diluye. "La lluvia nos moja a todos por igual", grita al rechazar un paraguas en Temuco. Serán los electores quienes decidan si le creen al reciclado empresario. //lnd