
Domingo 22 de febrero de 2009
"Asfixia". Chuck Palahniuk. Buenos Aires: Debolsillo, 2006. "La conjura de los necios". John Kennedy Toole. Barcelona: Anagrama, 2005. "Ampliación del campo de batalla". Michel Houellebecq. Barcelona: Anagrama, 2005.
La obsesión y máxima del protagonista de "El plan perfecto" de James Hawes se basaba en que todo individuo debía tener un plan. Para todo. Y no hablo de esos planes grandes y sesudos. Hablo de los nimios, que representan la soledad de un individuo en su choque con el mundo a partir de personajes literarios y sus pequeñas acciones planificadas. Personajes cuyas novelas están siempre en mis manos. Héroes solitarios, antihéroes de verdad, cuya arma es la astucia para elucubrar y ejecutar estrategias; la valentía de darle con todo a la base del sistema; o formas simples de resistencia.
Voy por partes:
1. Bartleby. Personaje de la novela homónima de Melville. Diligente copista en una oficina gris. Un ejemplo de trabajador. Un día cualquiera, sin previo aviso, decide no acatar más órdenes diciendo: "Preferiría no hacerlo". Silente, sin excusas, corta con el mundo y se enfrenta a éste no respondiendo en sus labores. El plan está implícito, lo sé, es parte de la lectura. Desestabilizar el entorno con el silencio y la inacción, sin otra estrategia que no hacer nada más. Ni gritos ni consignas. Lo improductivo, una rebeldía pacífica.
2. Ignatius Really. El muy querido personaje de "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole. Insoportable como nadie, es un sujeto obeso que vive con su madre con quien no cesa de discutir y en constante lucha con su entorno, contra el cual escribe en sus diarios sus quejas y diatribas. Anota, además, su afinidad con la gente de color, "porque su situación es igual a la mía: nos hallamos fuera del círculo de la sociedad norteamericana. Mi exilio es voluntario, por supuesto". Un personaje al margen desde su odiosidad y su diferencia.
3. Wilt. Clásico personaje de las sagas de Tom Sharpe, da con todo a todos desde su tribuna insignificante y poco valorada. Profesor de literatura en una escuela politécnica, Wilt es mañoso y crítico, se queja de su trabajo, de sus alumnos, del sistema y de su mujer insoportable y arribista. Pero es esta última, Eva, quien mejor encarna su desencanto, a tal punto que decide deshacerse de ella. Desde la génesis de ese plan se desencadena una serie de eventos que profundizan la desgracia de Wilt y confirman, obviamente, que el mundo no es para él.
4. Víctor Mancini. Uno de los personajes extraños-anormales creados por Chuck Palahniuk, en este caso en "Asfixia", es un fracasado estudiante de medicina que diseña un plan para cubrir los gastos médicos de su madre. Se dedica a montar asfixias en restaurantes para que la gente sienta compasión por él y lo salve: "Si alguien te salva la vida te va a querer siempre [ ]. Esa persona te llamará y te escribirá. Recibirás cartas y a lo mejor cheques". Un simulacro que escarba en una sociedad que finge ayudar al prójimo para ayudarse así misma.
5. N. N. Un narrador cuyo nombre no se explicita en "Ampliación del campo de batalla", de Michel Houellebecq. Hastiado en su mundo y con el mundo: "la sociedad en la que vivo me disgusta". Siempre está de paso, no crea afectos ni profundiza lazos. Su meta es "podar: Simplificar. Destruir, uno por uno, multitud de detalles" en el "campo de batalla" que lo abruma.
La queja, la maña, el hastío, la diferencia, el desajuste con el mundo. Personajes literarios que desde su individualidad y cotidianidad se manifiestan como críticos del sistema. Desde el plan más nimio intentan revertir la situación o por lo menos resistir tensionando al resto, aunque se les devuelva la torta y no cumplan su objetivo.