
Domingo 22 de febrero de 2009
En busca de aventura y picada, nos dirigimos con Catalina Guerra hacia el Mercado Central. Sobre el panel de su auto, a modo de compañía espiritual, lleva una rosas secas, que le regalaron las pergoleras cuando murió su padre, Jorge Guerra, Pin-Pón. Nos dice que aún no es el momento de hablar de ello. Calla y sonríe, pero sus ojos se pierden en un sitio incierto. Catalina es dura. Pese a que le ha tocado llorar estos días, ha hecho con empuje su papel de comedia en "Mis años grossos", de Chilevisión. "Ha sido una prueba de la vida estar triste y ponerte la peluca y hacer humor. Si le preguntas a mis amigos te dirán que soy lo menos dura que hay", dice.
Al llegar nos internamos entre el gentío y ella, a paso de gacela, elegante pero relajada, saluda a sus caseros en una sociable peregrinación puesto por puesto; primero las frutas, donde un vendedor le regala una tuna y ella, clienta frecuente, se desenvuelve como si estuviera entre viejos amigos. "Es que vengo mucho con mis hijos", explica mientras vamos finalmente, ya con hambre, hacia la picada Donde Augusto, en busca de pisco sour y empanadas.
-¿Qué te gusta comer?
-Lo que más me gusta es la parrillada, como concepto es lo máximo. La receta es empezar temprano y terminar muy tarde. También me gusta el pavo con ciruelas que hace mi mamá a fin de año: inyecta el pavo con salsa de soya, con unas jeringas como para caballos, y lo deja hinchado de relleno. Es un plato clásico de la Gloria.
-Con tu mamá tienes una ligazón muy estrecha.
-Somos muy amigas, compinches y cercanas. Me emociona hablar de ella. Nuestra relación ha ido mutando a través de los caminos que ha ido tomando cada una y la ligazón es indefinible, de mucho amor y necesidad mutua.
-En una entrevista te defines como una chica insegura. Pero en este recorrido ni se notó.
-En otras cosas soy insegura. Quizás en mis afectos. Me siento mucho más segura que antes como persona, como mujer, como mamá. La vida me ha dado ciertas certezas con las que me manejo. Me conozco a mí misma, me he perdonado muchos defectos y me siento más tranquila.
-Una vez dijiste que agradeces los dolores que la vida te ha dado.
-Más que dolores son experiencias. Gracias a Dios, a la educación de mi mamá y a la forma en que nos enseñó a vivir, he tratado que cada experiencia tenga su lugar. Que me cambie y aprenda.
-¿Eres fuerte como tu mamá entonces?
-No sé. Soy fuerte, pero soy débil muchas veces. De repente me derrumbo y me cuesta pararme.
-¿Qué harás en "Mis años grossos"?
-Hago de Vicky, una mamá contenedora, un poco mayor que yo que soy muy joven (sonríe). Es una adaptación de una madre chilena. No imito la madre gringa. La comedia le va a encantar a la gente. Se viene muy divertida.
-Sé que la serie se abstrae de la política, pero a ti, que eres de izquierda, ¿no te dan ganas de mostrar otras cosas ?
-No, hay que estar al servicio del producto que no tiene nada que ver con tendencias sino con situaciones humanas. Además, no soy una persona política. No milito en nada. Mi relación con la política es atenta y me da un poco de susto. Cada vez la entiendo menos. La diversidad y el respeto son cosas muy importantes. Somos un país joven y me aproblema mucho el ego de los políticos. //LND