
Sábado 28 de febrero de 2009
Los aficionados chilenos ya se acostumbraron a tener tenistas de gran nivel.
Durante los noventa, Marcelo Ríos fue número uno del mundo y con una de las zurdas más exquisitas en la historia. Luego, Nicolás Massú y Fernando González supieron mantener el legado y consiguieron inéditas medallas en los Juegos Olímpicos de Sydney y Beijing.
Ahora, con la lesión de "Feña" y el bajo nivel del "Vampiro" en los últimos años, no sólo preocupa el duelo frente a Croacia, que muchos lo dan como perdido, sino que también la falta de nombres que puedan seguir sus pasos.
"No hay recambio, así de simple", señala tajante Belus Prajoux: "Para que salgan buenos tenistas es necesario que se junten el dinero y la calidad y en este país la empresa privada no invierte cuando los jugadores lo necesitan, entre los 14 y 16 años. Sólo se preocupan cuando son profesionales y ya generan sus propios ingresos", dice.
"Y el Gobierno prefiere incentivar actividades masivas como el fútbol, porque es más barato. Costear el año de un jugador sale alrededor de 150 mil dólares, entre la alimentación, hoteles, etc. Generalmente son los padres quienes corren con esos gastos", agrega.
Por el contrario, Gabriel Silberstein, ex integrante del equipo de Copa Davis, se declara "optimista". "He visto el trabajo de la Federación y me parece bueno. El otro día fui a la Copa Milo y vi un nivel de organización que me dice que las cosas se están haciendo bien", señala el ex tenista.
En lo inmediato, Paul Capdeville aparece como el hombre destinado a tomar la batuta en la escuadra nacional. "Debe asumir más protagonismo ahora que está la posibilidad de disputar partidos trascendentes", declara Sergio Cortés, quien llegó al lugar 114º como profesional.
Silberstein explica que "estar 94º es lo mismo que estar entre los primeros 20, la única diferencia es por cuanto tiempo mantienes tu ritmo en un partido", en referencia al ranking de Capdeville. "Tiene pasta para meterse entre los primeros 50 fácilmente y ser la cabeza del equipo en los próximos años" agrega.
"Paul no tiene mucho más tiempo para subir su nivel. Con 25 años, el deportista está a punto de entrar en la etapa de mantener un ritmo, después viene el desgaste físico y todos comienzan a ganarte en velocidad", explica Prajoux.
Hans Podlipnik, de 21 años y 442º del ATP, es otro que debería en los años venideros ser un aporte. "Es un jugador sólido, con muy buena pegada, pero le falta mucho por madurar y aprender. Aún no es una alternativa real", señala Sergio Cortés.