
Sábado 28 de febrero de 2009
A tan sólo dos días de que se cumpla un año de que el Ejército colombiano atacara un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano, Quito pidió ayer a la Organización de Estados Americanos (OEA) que "no se siga prestando al juego irresponsable" de Bogotá, afirmó el ministro de Seguridad Interna y Externa, Miguel Carvajal.
Asimismo, el Gobierno del Presidente Rafael Correa dijo esperar que el máximo organismo continental asuma un rol más activo en la crisis que pulverizó las relaciones políticas entre los dos gobiernos, enfrascados desde entonces en una lucha de acusaciones y desconfianza que por ahora hace inviable un arreglo.
El funcionario, que el jueves se reunió con el secretario general de la OEA, el chileno José Miguel Insulza, quien le entregó unas coordenadas entregadas por Colombia de unos supuestos puntos de las FARC en Ecuador.
"Como somos gente razonablemente amistosa, hemos ido a esos puntos. Uno es un pantano, el otro una loma en medio del bosque húmedo tropical (provincia de Sucumbíos). Le hemos enseñado eso al señor Insulza y le hemos dicho: Mire, para esto se presta la OEA", dijo Carvajal.
En ese sentido, según Quito, el organismo debiera "asumir la investigación de cuáles fueron los aviones que bombardearon Ecuador, qué procedencia tenían", comento el ministro aludiendo a las sospechas de que en el ataque participó Estados Unidos.
La OEA intenta desde marzo del año pasado propiciar un arreglo entre Colombia y Ecuador, pero sus esfuerzos han chocado con las acusaciones y exigencias mutuas de ambos gobiernos.
Para conocer de primera mano lo que sucede en la frontera, Insulza se desplazó ayer a las provincias de Esmeraldas y El Carchi, donde recorrió albergues para la atención de colombianos desplazados por la violencia interna que padece Colombia desde hace más de cuatro décadas.
Un acuerdo lejano
"Ambos países han tomado medidas concretas a favor de la resolución de la crisis. Colombia se comprometió a ejercer mayor control de la frontera y Ecuador también ha fortalecido los controles fronterizos. Sin embargo, la crisis se convirtió en una rivalidad personal", afirma Carlos Espinosa, analista internacional de la Universidad San Francisco (privada).
En su opinión, las relaciones se mantendrán rotas "mientras Correa y Uribe se mantengan en el poder, en una impresión con la que coicide la también experta en asuntos internacionales Grace Jaramillo. "Hay que tomar en cuenta la total pérdida de confianza entre los dos mandatarios, más del lado de Rafael Correa. Es claro que él no puede volver a confiar en Uribe", agregó.
Por otro lado, Juan Carlos Eastman, analista colombiano de la Universidad Nueva Granada, sostiene que el ataque del 1 de marzo "dejó una pregunta en el ambiente regional acerca de si Colombia se proyectaría como un Estado gendarme".
Condiciones
El Presidente Rafael Correa reiteró ayer que está abierto a restablecer las relaciones diplomáticas con Colombia, siempre que ese país cumpla con los requerimientos que hizo su Gobierno a Bogotá.
Éstas son: que Bogotá ponga fin a las denuncias vinculándolo con las FARC; refuerce su presencia militar en la frontera y entregue toda la información sobre el bombardeo. Asimismo, exige la reparación de los daños ocasionados y una contribución de Colombia a Naciones Unidas para la atención de la población colombiana refugiada en Ecuador.