
Lunes 9 de marzo de 2009
Cada cierto tiempo surge una historia que parece ser verdadera, aunque todas las células de nuestro cerebro nos digan lo contario. Bienvenidos a una de esas historias.
Ustedes recordarán que en 2006 la Unión Astronómica Internacional (UAI) anunció la expulsión de Plutón del club planetario y que el número de planetas del Sistema Solar quedaba reducido a ocho. Caos en las escuelas, donde los profesores se vieron obligados a sacar los mapas de las paredes y consolar a sus alumnos, comprensiblemente desolados ante la suerte corrida por su planeta favorito.
En su sabiduría, la UAI salió con una nueva clase de cuerpo celeste, el planeta enano, que incluiría a Plutón. Los planetas enanos, entre paréntesis, no son planetas enanos, sino algo completamente diferente, dijo la UAI. La nueva definición resultó tan rebuscada que el propio jefe del comité de definición de la UAI, Owen Gin- gerich, dijo: "Ahora tenemos planetas enanos que de hecho no son planetas. Considero que esto es una catástrofe lingüística".
Y parece que el insulto conferido a Plutón ha sido demasiado para la buena gente de Illinois. Documentos del estado declaran que Plutón fue injustamente degradado y que la decisión de expulsar al pobre planeta fue tomada en una votación que implicó solamente al 4% de los miembros de la UAI. En consecuencia, los gobernantes del estado de Illinois resolvieron emprender acciones y reins-talar a Plutón como planeta. Más aún, anunciaron su intención de instituir al viernes 13 de marzo de 2009 como el "Día de Plutón" para conmemorar su descubrimiento en 1930 por Clyde Tombaugh, quien por lo demás nació en una granja del estado.
Todo esto es un asunto maravilloso, aunque profundamente desconcertante. ¿Por qué está pasando esto? Cuálesquiera sean nuestras opiniones sobre el estatus correcto de Plutón, es alentador ver que la suerte de esa pequeña roca y por lo tanto el tamaño del sistema solar todavía está en el aire.
The Guardian