¿Cómo saber si un niño está siendo intimidado en la escuela? ¿Por qué algunas escuelas no tienen acosadores? Son algunas de las preguntas que responde el best seller "Intimidación", de la sicóloga infantil Michelle Elliot, una guía práctica para combatir la violencia escolar, que por primera vez llega a Chile traducido al español por la editorial Fondo de Cultura Económica.
Elliot, junto a otros 16 expertos en el tema, como la sicóloga educativa y profesora Valerie Besag y el sicoterapeuta e investigador Hereward Harrison, entrega un completo manual para detectar las prácticas abusadoras en el colegio, identifica el perfil de los agresores, enseña a desarticular pandillas, plantea estrategias para centros educativos más seguros y una guía de aspectos legales a seguir, en caso de intimidación grave.
El texto puede ser una buena fórmula para combatir el fenómeno, sobre todo porque la mayoría de estos niños silencia el abuso. "Las denuncias son bajas comparadas con el problema real. Al igual que en la mayoría de los casos de violencia, existe la ley del silencio, donde los muchachos no son capaces de contar y a veces han tratado de contar, pero no han sido escuchados o no han tomado las medidas necesarias para poder protegerlos. El rol que cumplen los testigos, los padres, profesores y los mismos profesionales de la salud es clave. Uno de los grandes problemas es que a veces nosotros mismos, minimizamos el problema", explica Elías Arab, siquiatra de niños y adolescentes del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.
Qué no hacer
En el segundo capítulo del libro, Peter Stephenson y David Smith recogen experiencias de distintos colegios y se establecen aquellos factores que hacen que algunos liceos tengan violencia y otros no. Los más grandes y competitivos resultan ser más proclives a sufrir violencia, explica el texto. Mientras que aquellos en los que el director tiene conciencia y prioriza resolver el tema, son exitosos en cuanto a convivencia escolar.
En el mismo apartado, los autores crean ficticiamente un colegio donde se propicie el acoso escolar. Las características de este paraíso para los maltratadores son: contar con áreas difíciles de vigilar, tener supervisores no capacitados y mal pagados y que la jornada escolar esté planeada para que alumnos de todas las edades entren y salgan a la misma hora, entre otros.
El texto también entrega algunas claves que podrían ayudar a detectar a una víctima de acoso. Tener miedo de ir o regresar caminando a la escuela. Tener un mal desempeño escolar, padecer dolores de estómago o de cabeza por el estrés, entre otras (ver infografía).

