
Las huellas de las gentes del pehuén se internan en la cordillera, atraviesan lagos transparentes que se congelan en el invierno, trepan montañas y volcanes, alcanzan glaciares y descansan en caseríos tranquilos. El lago Icalma impresiona por su serenidad, la laguna Galletué da nacimiento al río Bío-Bío, mientras los senderos abren paso a las postales más bellas de la zona en el parque Conguillío. Todo ello forma parte del territorio pehuenche.