
Esta modelo chilena es adicta a la Coca-Cola. De niña soñaba con ser detective o una más de los Ángeles de Charlie, pero cambió todo eso por el baile. Le enferma la impunidad de algunos sinvergüenzas, arranca de falsos productores y fotógrafos sin tarjeta y se lanza en picada contra los empresarios inescrupulosos que juegan con la gente.