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  Ensuciando el cosmos

  Ensuciando el cosmos

  Científicos europeos proponen la remoción controlada de miles de peligrosos dispositivos espaciales en desuso mediante misiones robotizadas.

Sábado 11 de abril de 2009

Toneladas de chatarra espacial rodean a la Tierra y crean serios riesgos para los satélites en actividad, las misiones tripuladas y las caminatas de los astronautas en el espacio.

Los seres humanos ya hemos generado 6.000 toneladas de basura espacial, incluyendo 13.000 objetos de tamaño mayor a 10 centímetros, casi todos legados al universo por las repúblicas ex soviéticas, Estados Unidos, China, Francia, Japón e India.

La Quinta Conferencia Europea sobre Basura Espacial, organizada por la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), discutió estos asuntos entre el 30 de marzo y el 2 de abril en la sureña ciudad alemana de Darmstadt, con la participación de más de 300 expertos de 21 países.

Según las últimas estimaciones de la ESA, cerca de 600.000 objetos en desuso mayores a un centímetro pululan por la órbita terrestre: satélites inactivos, antiguos cohetes, fragmentos de naves, restos de pintura y polvo abandonados durante más de 50 años de actividad humana en el espacio.

El principal catálogo de residuos espaciales lo lleva la Red de Vigilancia Espacial del Departamento de Defensa de Estados Unidos, de la que los demás países dependen en gran medida para conocer la situación.

Pero, por encargo de la ESA, el Observatorio del Teide, en las españolas islas Canarias, escruta sistemáticamente el espacio desde hace una década. "Ya descubrimos más de 5.000 objetos", dijo a Tierramérica el astrónomo Miquel Serra, responsable del proyecto de basura espacial del Instituto de Astrofísica de Canarias.

"En unos años, Europa podría tener catalogada la basura espacial, y no tendría que acudir a nadie para saberlo", agregó.

Seis mil satélites

Desde el despegue del legendario Sputnik soviético en 1957 hubo más de 4.600 lanzamientos y se pusieron en órbita cerca de 6.000 satélites. Pero apenas 800 continúan en funcionamiento.

Gran parte de los restos proceden de explosiones, se llevan contabilizadas unas 200, pues la mayoría de los artefactos enviados al espacio aún cuentan con combustible al finalizar su vida útil y así permanecen largo tiempo.

Además, la cantidad de elementos inservibles que orbitan la Tierra se incrementa sin cesar debido a las colisiones.

Los choques son la principal amenaza para los satélites que están en órbita con finalidades que incluyen las telecomunicaciones, el pronóstico del tiempo, la navegación, la observación de la Tierra y la ciencia aeroespacial. Y también para las naves y misiones como la Estación Espacial Internacional.

Una prueba fue el accidente del 10 de febrero, cuando el satélite estadounidense Iridium 33 chocó con el ruso Cosmos 2251, que estaba fuera de servicio. Ambos quedaron convertidos en centenares de fragmentos que engrosan la basura espacial.

Sin embargo, especialistas consideran mucho más grave la destrucción intencional del satélite chino Fengyun 1C con un misil lanzado desde la Tierra por las autoridades de ese país en enero de 2007. "Esa sola acción elevó en 25 por ciento la presencia de residuos espaciales. Fue dramática, y con sus consecuencias nos seguimos enfrentando aún hoy", aseguró Krag.

No existen leyes o acuerdos vinculantes que rijan estas actividades espaciales y que estipulen castigos por incumplimiento.

La comunidad científica recomienda desde hace más de una década el reingreso controlado a la atmósfera terrestre de los satélites que cumplieron su vida útil, para que allí se extingan, evitando los choques y las explosiones provocadas por los restos de combustible.

Pero el consenso en la Quinta Conferencia Europea sobre Basura Espacial fue por primera vez más allá. Una de las propuestas contempla "la remoción controlada de objetos de la órbita terrestre con misiones robotizadas que se dirijan hasta ellos, los acoplen y los remolquen hasta un 'cementerio orbital', o bien provoquen su caída de manera controlada", explicó uno de los ponentes de la conferencia.

La recuperación de cada uno de los varios miles de satélites en desuso supondría entre 10 y 20 millones de euros (entre 13 y 26 millones de dólares).

Con todo, "los costos de perder la infraestructura satelital serán muy superiores a los derivados de las actividades reparatorias", concluye el documento de la reunión. LN

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