
Domingo 12 de abril de 2009
Nadie ha quedado ajeno a la fuerza creciente que han demostrado las organizaciones sindicales en los últimos dos años. Los paros liderados por la ANEF, la CUT y los trabajadores del cobre no sólo han galvanizado a los asociados, sino que les han dado a sus dirigentes una visibilidad pública que han utilizado como base para plantear hoy su aspiración a ocupar un escaño en el parlamento. Y eso lo saben tanto en la Concertación como en el Gobierno. Pero la iniciativa para reformar la ley que impide a dirigentes postularse como candidatos acaba de fracasar en el Congreso y nada indica que eso vaya a cambiar.
Históricamente, dirigentes sindicales y vecinales tuvieron acceso al Congreso. La opción como muchas otras cosas fue suprimida por la Constitución que promulgó la dictadura en 1980. Y el último proyecto presentado por ocho diputados de la Concertación que permitiría que los dirigentes no tuvieran que renunciar a los cargos que ocupan en sus organizaciones para ser candidatos, fue rechazado el pasado 1 de abril. La iniciativa obtuvo 61 votos a favor y 40 en contra, pero no prosperó al tratarse de una norma constitucional, que requería un quórum mínimo de tres quintos de la Cámara (72 sufragios). Todos los votos que se opusieron a este proyecto corresponden a diputados de la Alianza o independientes pro derecha.
El fundamento principal que esgrimieron los opositores al proyecto fue el riesgo de que los mencionados dirigentes optaran por anteponer intereses gremiales por sobre los de la ciudadanía a la que debían representar.
El principal detractor del proyecto en Renovación Nacional, el diputado Alberto Cardemil, explica sus razones: "Ésta es una mistificación completa y demagógica de este tema. No sólo es bueno que los sindicalistas sean candidatos, tienen que serlo. Pero yo no le voy a dictar una ley especial al señor Cristian Cuevas para que pueda ser candidato y presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre a la vez, o a Arturo Martínez, quien lidera la CUT. Y tampoco lo haría para favorecer a Hernán Somerville, por ejemplo, para que sea parlamentario y presidente de los bancos al mismo tiempo".
El ex subsecretario del régimen de Augusto Pinochet asegura que el supuesto veto a los dirigentes sindicales no es tal y dice que éstos siguen teniendo los caminos abiertos para alcanzar un escaño en la Cámara o el Senado. "Lo único que se les pide es que renuncien a sus cargos para que no hagan campaña con los fondos de los gremios, al igual como se le pide a los ministros. Felipe Harboe (ex subsecretario del Interior), por ejemplo, debió renunciar un año antes para ser candidato", señala.
El socialista Arturo Martínez, presidente de la CUT, ha cuestionado duramente a la Alianza por este rechazo. "La UDI y RN representan a los empresarios y nunca van a querer que un dirigente sindical llegue al Parlamento. Por lo tanto, quiero decirle a los chilenos que cuando voten no elijan a este tipo de gente que representa a la dictadura y que lo único que quieren es excluir a los trabajadores y a sus dirigentes", sostiene.
Otro de los legisladores que votó en contra de la iniciativa, el UDI Julio Dittborn recuerda que los trabajadores sí han tenido representantes en el Congreso, y cita los casos de Rodolfo Seguel, Manuel Bustos y María Rozas. "Creo que corresponde que los dirigentes empresariales o sindicales renuncien a sus gremios antes de ser candidatos, para que no se confunda que un parlamentario vaya a defender sólo los intereses de esa organización", explica.
El diputado por Las Condes asegura que, aunque renuncien a sus cargos gremiales para postular, los sindicalistas "siempre van a ser interpretados como dirigentes, igual que (Rodolfo) Seguel y (Manuel) Bustos. Pero ellos no han llegado al Congreso en calidad de presidentes de sus gremios, sino que como ciudadanos. Todo se trata de desvincular los ámbitos"
La realidad
En la actualidad el Congreso cuenta con más ex miembros de gremios empresariales que de organizaciones sindicales. De estos últimos, el único que queda es el diputado René Alinco (PPD), quien antes de postularse a la cámara fue dirigente de sindicatos de la construcción y delegado de la CUT en la Región de Aysén.Otro que debió pasar por el trance de renunciar a su condición de representante sindical para poder optar a un escaño en el Parlamento es Rodolfo Seguel, ex presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre (hasta 1986) y luego diputado por la Democracia Cristiana (desde 1989 hasta 2006). El ex legislador dijo a LND que "la derecha y la extrema derecha, representada por (Alberto) Cardemil, les tienen terror a los dirigentes sindicales y al mundo organizado. Ha sido una costumbre, durante 21 años que ellos se hayan opuesto permanentemente a cualquier modificación que permita a los dirigentes participar en el Parlamento".
Seguel, sin embargo, también es crítico de la propia Concertación, donde históricamente han existido quienes se oponen a que líderes sindicales puedan postular al tiempo que mantienen sus cargos. "Algunos pueden pensar que los dirigentes sindicales ya hicieron su parte en el intento de recuperar la democracia y que ahora es el turno de los políticos. En el caso de Jorge Schaulsohn, Fernando Flores y Adolfo Zaldívar, arrancaron como ratas cuando hubo problemas y cuando llegó la democracia llegaron a tomarse los puestos. Creo que la Concertación ha sido un poco egoísta", concluye.
La esperanza
Por estos días, algunos críticos de la iniciativa señalan que Arturo Martínez es el único dirigente sindical que cuenta con respaldo suficiente como para resultar elegido, y que la intención del Gobierno al impulsar el proyecto, tal como lo hizo en su momento el ex ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, tiene el nombre y el apellido del presidente de la CUT. Si renuncia o no a su cargo en la multisindical, dicen en la tienda de calle París, será un tema que el dirigente resolverá una vez que se plantee oficialmente su opción a un cupo.Pero hay otros dirigentes que también están a la expectativa de esa opción. En el PS se habla también del doctor Esteban Maturana, presidente de la Confusam; de Raúl de la Puente, presidente de la ANEF; y René Tabilo, dirigente de los telefónicos que ya tiene rayados por toda Estación Central. En el PC, el que más concita consenso en cuanto a su real opción es el presidente de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Cristian Cuevas. El dirigente de los contratistas de Codelco es un crítico acérrimo de la postura de los parlamentarios de la Alianza, pero también dispara contra la Concertación.
Para él, poner o no una firma al renunciar es un acto formal. Lo importante es la decisión de postular al Congreso y romper con lo que denomina un "apartheid" político impuesto por la derecha. "Tenemos un congreso de la Confederación en julio. Quizás tendría que renunciar a ese cargo. Pero sólo sería en el papel. Si lo que quieren es una firma para que pueda ser candidato, es posible que la tengan. Pero en el fondo yo no voy a dejar de representarlos a ellos. Es una mera formalidad porque a mí no me ampara ningún fuero sindical", señala Cuevas a LND.
"La derecha política tiene un desprecio por los movimientos sindicales y sociales. Tiene que ver con que nosotros lleguemos al Parlamento con nuestra investidura y otros grupos también, porque ven con preocupación que ellos van a ir perdiendo su espacio fáctico de representación, que hoy ostentan en la política y que tiene prisionera a la democracia al no querer hacer un proyecto de transformación", añade.
Según explican en el PC, la labor de Cuevas al frente de la organización sindical que dirige hace que sea un nombre electoralmente apetitoso casi en cualquiera de las zonas en las que se encuentran las principales minas y refinerías de Codelco. Ello, agregan, lo haría capaz de amenazar la opción de cualquier candidato de la Concertación en distritos como Calama, Rancagua o Los Andes.
Probidad
Otro de los argumentos que esgrime la oposición para obligar a los dirigentes a desvincularse de sus cargos antes de postular a un escaño en el Congreso es la probidad y la posibilidad de que éstos utilicen para fines políticos los fondos de las organizaciones que representan.Cada vez que se ha discutido la modificación constitucional para permitir que los dirigentes sean candidatos sin necesidad de renunciar, la derecha se ha encargado de recordar la investigación que llevó a cabo la Contraloría General de la República respecto del financiamiento de la campaña a diputada de María Rozas, en 2001, y que motivó que varios ex asesores de la dirigenta fueran sometidos a proceso el año pasado, acusados de estafa y fraude al fisco por más de 150 millones de pesos.
"Las campañas tienen financiamiento público, de pago por el Estado, por voto y con una cantidad máxima. Por esa misma razón no tiene ninguna lógica que en el período de campaña haya funcionarios o dirigentes haciendo proselitismo político al mismo tiempo", señala Cardemil.
Cristian Cuevas, en tanto, argumenta que fiscalizar a los dirigentes sindicales es tan importante como hacerlo con las grandes empresas: "La transparencia deber operar en todos los sentidos; para los que ejercen el poder en el Estado, pero también para la gran industria privada. ¿Cuánto gana un ejecutivo de una empresa minera y cuánto impone esa compañía anualmente? De ahí resulta el cómo se financia la derecha chilena en sus campañas".
Advertencias
Sobre este mismo tema, hay opiniones en el mismo corazón de la CUT que llaman a cuidar especialmente este aspecto si se quiere abrir la puerta del Congreso a sus dirigentes.Aunque apoya la moción de la Concertación, el secretario general de la multisindical, José Ortiz, advierte que quienes postulen no pueden usar fondos de las organizaciones. "Los trabajadores apenas tienen para pagar la cotización sindical, así que aquí cada uno va a tener que financiarse la campaña", señala.
El año pasado, el diputado DC Patricio Walker había manifestado también su desacuerdo con que las organizaciones sindicales puedan participar como tales en actividades político-partidistas. "Comparto plenamente que los dirigentes sindicales puedan ser candidatos a parlamentarios y participar en las actividades de las organizaciones políticas, pero no así las organizaciones sindicales, porque ello sería contrario a los fines a que están llamadas y las desnaturalizaría".
Preparativos
Ante la inminente definición de las candidaturas para las elecciones legislativas de diciembre, cada tienda política saca sus cuentas. Y los dirigentes con más proyección también juegan sus cartas para posicionar sus organizaciones como un factor decisivo.Bien lo saben en la Concertación, donde se estima que la opción de algunos dirigentes del PC como Cuevas y Jaime Gajardo (Colegio de Profesores) , podría restarle votos a los candidatos oficialistas en caso de que no prospere un acuerdo parlamentario.
Cada uno sabe que lo único que pueden hacer este año es renunciar a sus cargos para postular, aunque dicha renuncia, como dice Cuevas, sea sólo "en el papel". El rechazo a la moción impide que el tema pueda ser tratado nuevamente en el mismo período legislativo.
"En la Concertación puede haber gente que tampoco lo quiere. A mí me costó mucho llegar a ser diputado. Las puertas nos son muy fáciles de abrir. El PS, por ejemplo, hoy no tiene ningún ex dirigente sindical, los radicales tampoco, el PPD a Alinco, en cambio en la DC existe un mayor grado de apertura", señala Seguel.
Para este 16 de abril, la CUT ha programado una movilización nacional para protestar por los efectos de la crisis y el creciente desempleo. Será una nueva oportunidad en la que Martínez, y otros como él, buscarán comprobar el apoyo que les ha granjeado su labor sindical. //LND