
Lunes 13 de abril de 2009
Los huevitos de chocolate no logran inclinar la balanza en Valparaíso, donde los niños prefieren la antigua tradición de la "quema de Judas" en las plazas públicas, donde un muñeco de tamaño natural y hecho con ropas viejas representa al traidor apóstol que según la historia bíblica entregó a Jesús a sus captores con un beso.
La historia se repitió una vez más y los pequeños armaron sus Judas y los pasearon por la ciudad el fin de semana, recolectando monedas que se depositaron entre las ropas de los muñecos, como si fueran la recompensa por la delación.
Así, la noche del domingo de resurrección, se realizaron los juicios, que invariablemente terminaron en la horca y la quema. Los niños se lanzaron entonces a recoger el botín que cayó al suelo, tal como las monedas de las manos del apóstol arrepentido.
Armados de palos golpearon los trapos en llamas hasta sacar todas las monedas y los judas quedaron reducidos a cenizas y trapos en los cerros del puerto, en una tradición que suma y sigue cada año.