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  Un Cuba sour

  Detrás de todo esto -además de los intereses comerciales y financieros que existen al mirar un mercado de 11 millones de cubanos- pulula la idea de llevar un asunto bilateral a un espacio multilateral.

Jueves 16 de abril de 2009

Mucho antes de que dejara el doble rol de ser el "no-candidato presidencial" del Partido Socialista y secretario general de la OEA, José Miguel Insulza se aseguraba de que sus habilidades negociadoras fueran un fait accompli.

Sin embargo, en los últimos meses y acercándose la Cumbre de las Américas (con presencia del Presidente Barack Obama incluida) intensificó su difusión al agregar el famoso tema de Cuba. Repetía, en sendas entrevistas, sus ganas de ser el hombre que lidera "las conversaciones" entre EEUU y Cuba y que, dada su condición excepcional, podía jugar un papel relevante para que "Cuba vuelva a la OEA".

Hay un solo y pequeño problema. Cuba no quiere "volver a la OEA" y eso lo sabe Insulza desde que se reunió con Raúl Castro en Salvador de Bahía, a pocas semanas de bajarse de la contienda presidencial.

Por el hemisferio se ha mirado con sospecha el one man show del secretario. Brasil y Venezuela, cada uno por su lado, y que manejan sus propias "agendas cubanas", presionan para que EEUU termine con su embargo hacia la isla. Un embargo que en realidad no es tal, ya que EEUU exporta al año más de 2.000 millones de dólares en productos mayoritariamente agrícolas a la isla.

Cuba, en cambio, no le vende nada a EEUU. Le está prohibido. Además, debe soportar que EEUU "arriende" la base de Guantánamo.

Datos que no se mencionan por ninguna parte y menos en la pelea tras bambalinas -de forma diplomática, of course- sobre quién es dueño de la batuta cubana.

Pero las presiones, por parte de los países latinoamericanos, y el apoyo a Cuba casi natural de los países caribeños, ha hecho que la Cumbre de las Américas (establecida en 1994 para armar un ALCA regional) se entienda como una herramienta oportuna para Washington.

Sin decir diciendo, EEUU podrá exponer su buena voluntad, de que están dispuestos a evaluar el embargo. Un embargo, como dijimos, que ya entrega suculentas ganancias para los exportadores.

Claro, tamaña voluntad viene con condiciones. Curiosamente, el Gobierno de Obama le ha dado un peso desmesurado a la cumbre, que con tantos tratados de libre comercio bilaterales no tiene mucha razón de existir. Y quizás se deba a una confusión. La cumbre no es la OEA.

Es una reunión que incluye no sólo a los países miembros de la OEA, sino también lo que se llama con no poca ambigüedad "sistema interamericano", que no es más que el BID, PAHO y organizaciones parecidas. Es un espacio netamente comercial.

En estricto rigor, el foro político es la OEA misma donde Cuba sigue siendo miembro. Un miembro que fue expulsado en 1962, décadas antes de la Carta Democrática de la cual tanto se habla (firmada por la mañana el 11 de septiembre de 2001 en forma flash).

Detrás de todo esto -además de los intereses comerciales y financieros que existen al mirar un mercado en potencia de 11 millones de cubanos tan cerca de Florida y Texas- pulula la idea de llevar un asunto bilateral a un espacio multilateral.

El primer paso para que un problema entre dos países fuese monitoreado por el resto de la región, fue y es el "impasse" entre Ecuador y Colombia después del ataque militar aéreo que vulneró la soberanía de Ecuador.

Hasta ahora, la mediación de la OEA y su secretario general ha sido un fracaso, ya que los dos países han logrado más en conversaciones privadas que a través de la OEA.

Quizás sea porque desde las entrañas de la OEA misma, opera la justificación del Plan Colombia, llamada MAPP. O tal vez, porque no hay dedos para el piano y la OEA no es tan relevante.

Aunque existen versiones contradictorias sobre las reales intenciones de Cuba (Insulza dijo que Raúl Castro le aseguró que quería volver a la OEA mientras los cubanos indican lo contrario), con el texto de Fidel Castro nos queda más claro: "Insulza afirma que para entrar en la OEA, Cuba tiene primero que ser aceptada por la institución. Él sabe que nosotros no queremos ni siquiera escuchar el infame nombre de esa institución. No ha prestado un solo servicio a nuestros pueblos; es la encarnación de la traición. Si se suman todas las acciones agresivas de las que fue cómplice, éstas alcanzan cientos de miles de vidas y acumulan decenas de años sangrientos. Su reunión será un campo de batalla, que pondrá en situación embarazosa a muchos gobiernos. Que no se diga, sin embargo, que Cuba lanzó la primera piedra. Nos ofende incluso, al suponer que estamos deseosos de ingresar en la OEA. El tren ha pasado hace rato e Insulza no se ha enterado todavía".

Habría que esperar y ver si se escucha a los cubanos en Washington DC o a la OEA (institución que es financiada con los impuestos de todos los "americanos" de las Américas). Sabemos que el pisco y el ron es una mezcla rara y poco digerible.

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