
Domingo 19 de abril de 2009
Herman Chadwick Piñera responde directamente, sin elipsis ni vaguedades. No se enoja con las preguntas y las enfrenta limpiamente. Es un agrado entrevistarlo, aunque muchas veces no se comparta sus opiniones. Abogado y dirigente empresarial (encabeza la gremial de los concesionarios), es uno de los "socios históricos" de la UDI e integró su primera comisión política.
Su mismo partido lo traicionó en su momento entregando, como admite el propio Chadwick, "su cabeza en bandeja de plata", cuando lo bajaron en 2001 como candidato a senador por la Región de Atacama. Ocurrió en el marco de la negociación para sacar de la escena a Sebastián Piñera, quien pretendía competir con el candidato UDI Jorge Arancibia en la V Costa. Sigue siendo UDI, pero alejado de los conflictos de área chica que se producen en la calle Suecia. "Me siento alejado de la política porque tomé una decisión cuando dejé la carrera senatorial por Copiapó, después que me bajaron", afirma.
-¿Después que la UDI vendió su cabeza en bandeja de plata?
-Vendieron mi cabeza, sí. Y mucha gente estuvo de acuerdo con la bajada se ha arrepentido porque no se logró mucho, al menos no se obtuvo el objetivo final, parar a Sebastián Piñera. Hoy es candidato a la Presidencia.
-¿Cómo están sus relaciones hoy con la UDI?
-Desde que me alejé de la política contingente mi relación con la UDI ha mejorado mucho.
-¿Cómo ve a su partido?
-La pelea diaria y corta uno no la entiende y a veces ni siquiera la sigo. Igual veo bien a la UDI. Tiene un núcleo sólido. Es un partido distinto al que fundamos hace muchos años. Es un partido grande, con pensamiento común básico, en donde por supuesto hay corrientes, sectores.
-Eso no existía.
-No, no lo había. Hoy hay mucha mayor libertad.
-¿Qué le parecen dos sectores tan marcados, los históricos contra los nuevos?
-Los históricos están cumpliendo una labor, que es tratar que "los Kast" y los jóvenes los reemplacen finalmente. Pero el espacio que los jóvenes quieren hoy, tal vez los viejos quieren dárselos mañana. Hay un problema de tiempos. Creo que hay que apurarse y darles espacio a los jóvenes en el partido. Que compartan el espacio. Más que ver que hay una corriente de jóvenes que quiere apoderarse de los fundadores, de los coroneles o como se les llame, hay que llegar a un equilibrio en que todos tengan cabida. Que Kast pueda levantar una candidatura presidencial en la UDI y que eso no provoque ningún grito mayor.
-¿Cree que Kast es el próximo candidato presidencial del partido?
-Puede ser él, puede ser Rodrigo Álvarez.
-¿Cuál es su preferido?
-Pablo Longueira. Creo que es un líder en Chile que merece tener la chance.
-¿A pesar del rechazo que provoca en muchos sectores?
-Cada día provoca menos rechazo y muestra más su habilidad política. Creo que Pablo ha cambiado. Es un hombre bastante amplio y tiene buenas relaciones con todos los sectores políticos. Es tremendamente respetado y capaz. Todo lo que hace en política provoca ruido. Es como Ricardo Lagos. Son personajes que nunca hay que dejarlos de lado. Se mueven y el ruido se multiplica por cien.
-¿Longueira tiene muchas similitudes con Lagos?
-En muchas cosas sí y por eso son amigos.
-¿Es de los UDI con dolor en el alma por no llevar candidato propio?
-No, para nada. Tengo la mejor impresión de Sebastián Piñera. Le reconozco sus virtudes. Sé que de repente se enoja conmigo porque digo por ahí que tiene algunos defectos. Creo que tiene más virtudes, pero entre sus defectos está el que le cuesta trabajar con grupos más plurales o abiertos. Eso se está viendo hoy. Lo anticipé y algunas personas cercanas a él me manifestaron molestia.
-¿Cree seriamente que Piñera puede ser Presidente de Chile?
-Piñera tiene la chance de ser Presidente de Chile y depende de él serlo.
-¿Qué tiene que hacer distinto a lo que ya hace para lograrlo?
-Tiene que separarse de una campaña política tradicional de la centroderecha, que es en la que ha caído en este último tiempo, tal vez asesorado por un grupo de comités políticos y estratégicos, que son más bien comités senatoriales o parlamentarios. Tiene que ampliar esos grupos, convidar a gente que tenga otras visiones de lo que el país necesita y hacer una campaña más ciudadana. Tiene que alejarse de esta lucha política clásica, tradicional, que en el fondo no representa para nada su personalidad.
-Igual esta lucha lo está afectando. Una vez más el peor enemigo de la derecha está en la misma derecha.
-En parte es así y lo hemos visto en estos últimos días. Hay tiempo para dejar ese estigma de lado. Pero Sebastián tiene características que lo hacen ser distinto. Diría que ni siquiera es un político, es un hombre de Estado. Fue el mejor senador que tuvo la República y ha estado intentando ser Presidente de Chile.
-¿Y por qué mucha gente no lo quiere?
-No se equivoque, la gente lo quiere. Insisto, lo que Sebastián necesita es un grupo más plural y abierto que su comité político y estratégico y que tenga poder sobre él para sujetarle sus impulsos. Sebastián se equivoca cuando le sale lo impulsivo. Yo también lo soy, también soy Piñera. Y no sabe usted lo que se agradece cuando alguien le dice a uno que se tome unos minutos antes de responder.
-En el supuesto que ganara Piñera, ¿cómo van a gobernar juntos UDI y RN?
-El desafío de Sebastián es cómo trabajar en estos meses para conformar un gobierno donde participen la UDI, RN, gente joven, gente nueva y de una buena forma. Creo que se puede hacer. Depende de Sebastián. Él quiere ser Presidente.
-Muchos dicen que Piñera lo tiene todo y ahora quiere la Presidencia.
-No. Quien lo tiene todo quiere pasarlo bien y disfrutar lo que tiene. Y Piñera es otra cosa.
-¿Y tener el poder?
-El poder gusta, sí. A todo el mundo le gusta. Pero Sebastián está en un camino que se trazó hace veinte años cuando fue senador por Santiago.